De como Ricardo Lagos se perdió para el derecho civil

Hace unas semanas pude ver en T.V. el estupendo programa de entrevistas de la historiadora Patricia Arancibia (“Cita con la historia”), en un capítulo que tenía como protagonista al ex-Presidente  Ricardo Lagos. Haciendo recuerdos de sus estudios de Derecho en la Universidad de Chile contó que en su momento su profesor de Derecho Civil Eugenio Velasco lo había motivado a cultivar esa disciplina, pero que posteriormente se había inclinado más por la Economía Política, siguiendo a otro profesor de entonces, Alberto Baltra, con qien hizo su controvertida memoria de prueba sobre la concentración del poder empresarial. La entrevistadora le preguntó la causa de este giro tan transcendental en su vida y en la del país, y Lagos contestó con un ejemplo simple pero muy atractivo para el gran público (no hay duda que don Ricardo es un gran orador): dijo que los civilistas se dedican a estudiar y decidir si la casa es de A, B o C, cosa que sin duda es importante, pero que a él le entusiasmó más la idea de construir más casas para que todos pudieran tener una. Simple fórmula para separar abogados y economistas: los abogados, a los litigios sobre lo que hay, los economistas a producir y hacer que haya más de lo que hay.

La ingeniosa distinción de Lagos, sin embargo, puede llevar a desvalorizar la tarea del Derecho, y más específicamente del Derecho Civil. El aseguramiento del derecho de propiedad y su defensa jurídica y judicial no es algo ajeno al sistema económico de producción de bienes y servicio. En realidad, el sistema económico sólo puede funcionar y crear más bienestar, si los derechos están suficientemente clarificados y existe una institucionalidad legítima y eficiente de solución de conflictos. En suma, si los civilistas no se dedicaran a estudiar los derechos sobre las casas que corresponden a A, B o C, de manera que todos los que adquieren una casa tengan claro que será suya y no de otro, nadie se interesaría por construir nuevas casas.

Claro que en ese tiempo Lagos estaba más interesado en que la propiedad perteneciera al Estado y no tanto a los particulares. Se comprende entonces su preferencia por las políticas económicas por sobre los recovecos del derecho privado.

Así puede explicarse en parte cómo el Derecho Civil perdió a Lagos. Me imagino que lo agradecerán los economistas y sobre todo los políticos.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Abogados, Derecho Civil

Etiquetas: , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

2 comentarios en “De como Ricardo Lagos se perdió para el derecho civil”

  1. R Cooper Says:

    Que yo sepa, Lagos no construyó nada. Ahora, lo que hizo con las platas perdidas, ni los abogados (jueces) pudieron descifrarlo.

  2. Guillermo Stange Says:

    No puedo estar más de acuerdo con usted, don Hernán. Ideas como la que expresó Ricardo Lagos son recurrentes en los publicistas, que ven el Derecho privado como “derecho de cosas”. En cuanto a la propiedad, me parece certerísima su aseveración: “si los civilistas no se dedicaran a estudiar los derechos sobre las casas que corresponden a A, B o C, de manera que todos los que adquieren una casa tengan claro que será suya y no de otro, nadie se interesaría por construir nuevas casas”. Es decir, el rol que desempeña en cuanto a la esfera patrimonial es insoslayable. ¿Que hubiese sido de una nación joven como Chile si Bello no hubiese optado por el régimen de propiedad inscrita?. Además y esto nos sirve para Defender la valía del Derecho Civil, debemos añadir que esta rama tiene como gran tarea la protección de la persona, y de ello da cuenta la evolución que ha experimentado el Derecho de Daños, que a través de la figura del daño extrapatrimonial ha servido para tutelar efectivamente a la persona, en su más amplia extensión, dándole vigencia a los derechos de la personalidad que en general los códigos clásicos han preterido. Es por ello que adhiero a la idea de Matilde Zavala de González, en el sentido de que resulta ser así que el desafío esencial del derecho de daño – en su visión renovada – es “la tutela de las personas en todo aquello que les es inherente y esencial, dejando a las cosas en el estadio inferior aunque importante que les corresponde: debe superarse la visión menospreciativa de especialistas de otras ramas jurídicas respecto del derecho civil, al que conciben como un “derecho de cosas”. Saludos Cordiales.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: