Bicentenario ¿de qué?

En entrevista publicada en El Mercurio, nuestro flamante premio nacional de historia, el profesor de historia del Derecho, Bernardino Bravo Lira, ha manifestado los cuestionamientos que los “puristas” hacen de la celebración del Bicentenario: “Estamos haciendo una cosa sin sentido –declara Bravo Lira–. ¿Es el Bicentenario de las juntas de gobierno? No, porque la de Quito fue en 1809 y en otros países ni hubo. ¿De las constituciones? No, porque la primera fue en 1911 en Venezuela. ¿De la Independencia? El primero que la declaró fue Venezuela; Argentina lo hizo en 1816; Chile en el 18” (Texto en elmercurio.com).
Pero lo cierto es que Chile hace ya bastante tiempo que celebra su independencia no en la fecha de su declaración oficial (1818), sino en la constitución de la Junta de Gobierno elegida por el Cabido abierto reunido en Santiago el 18 de septiembre de 1810. Y no parece que esta decisión, ya consagrada por la costumbre, sea tan desacertada como se sostiene. La asamblea de más de cuatrocientos vecinos de Santiago puede ser considerada efectivamente como el primer acto de poder autónomo de nuestra nación, si bien suscitado por la deposición de Fernando VII por Napoleón Bonaparte.
Si se lee el acta de lo sucedido al mediodía de ese día septiembre hace doscientos años, en el actual edificio del Correo en la Plaza de Armas, se verá que lo que se propicia es que se organice un gobierno nacional, distinto del que venía practicándose hasta entonces a través de un gobernador delegado por la metrópolis. El procurador de la ciudad, el joven abogado José Miguel Infante, definió lo que se planteaba a la asamblea; según el acta, “con la mayor energía expuso las decisiones legales y que a este pueblo asistían las mismas prerrogativas y derechos que a los de España para fijar un Gobierno igual, especialmente cuando no menos que aquellos se halla amenazado de enemigos y de las intrigas que hacen más peligrosa la distancia, necesitado a precaverlas y preparar su mejor defensa”. Chile tenía derecho a un gobierno autónomo, al igual que lo habían hecho en España a través por ejemplo de la Junta de Cádiz.
El Gobernador, Mateo de Toro, renunció a su cargo para que la asamblea dispusiera una nueva forma de gobierno, hasta entonces inédita. La asamblea determinó que la autoridad nacional recayera en una Junta, que sería presidida por el mismo ex-Gobernador: “penetrado el Muy Ilustre Señor Presidente de los propios conocimientos, y a ejemplo de lo que hizo el señor Gobernador de Cádiz, depositó toda su autoridad en el pueblo para que acordase el Gobierno más digno de su confianza y más a propósito a la observancia de las leyes y conservación de estos dominios a su legítimo dueño y desgraciado monarca, el señor don Fernando Séptimo, en este solemne acto, todos los prelados, jefes y vecinos, tributándole las más expresivas gracias por aquel magnánimo desprendimiento, aclamaron con la mayor efusión de su alegría y armoniosa uniformidad que se estableciese una Junta” (Ver texto del acta en Wikisource).
El gobierno que se establece tiene por objeto conservar la nación chilena en espera del regreso al trono de Fernando VII, y reconoce el Consejo de Regencia de la Monarquía establecido en España: “y habiendo prestado el juramento de usar fielmente su ministerio, defender al reino hasta con la última gota de su sangre, conservarlo al señor don Fernando Séptimo y reconocer al Supremo Consejo de Regencia, fueron puestos en posesión de sus empleos, declarando el Ayuntamiento, prelados, jefes y vecinos el tratamiento de Excelencia que debía corresponder a aquella Corporación, y a su Presidente en particular, como a cada Vocal el de Señoría; la facultad de proveer los empleos vacantes y que vacaren, y las demás que dictase la necesidad de no poderse ocurrir a la soberanía nacional”.
Algunos piensan que este reconocimiento del Monarca y de su regencia impidiría hablar de independencia para referirse a lo acontecido en este día de 1810. No se tiene en cuenta sin embargo que la independencia como nación no tiene necesariamente que ver con la decisión de que el gobierno tenga el carácter de republicano; lo que madurará después. Hay aquí una decisión de gobierno independiente de España, si bien con la idea de que Chile seguirá siendo monarquía encabezada por Fernando VII.
Prueba de que estamos ante más que un mero acto de administración provisional y de emergencia, es que será la misma Junta de 1810 la que decretará la constitución del primer Congreso Nacional, que se reunirá al año siguiente.
La independencia y la organización de la nación chilena como república no ocurre en un momento, sino que es un proceso que se despliega en el tiempo. Pero hay que reconocer que el acto del 18 de septiembre de 1810 es el gran hito que lo desencadena. Es justo celebrar la independencia, y su bicentenario, recordando esta memorable fecha.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Abogados

Etiquetas: , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: