Lucro en la educación: de la utopía a la transparencia

Por si acaso aclaro que aunque no escribo estas líneas con fines de lucro, ninguna objeción tengo contra los columnistas remunerados, sobre todo si se les exige una opinión lúcida, ingeniosa y provocativa cada semana. Bien merecido su lucro, como el de todos los trabajadores que deben recibir su salario ético y ojalá mucho más. Nadie dirá que la CUT está fomentando el fin de lucro al pedir que se aumente el ingreso mínimo. Algunos querrán trabajar gratuitamente en obras de voluntariado, pero en general todos necesitamos lucrar (ganar con nuestro trabajo y ahorros) para vivir. Ninguno trabaja por amor al arte, ni siquiera los artistas: hasta los actores de teleseries hacen huelgas para que se les paguen derechos por repeticiones de escenas.

Por eso es que, si se reflexiona un poco más, resulta incomprensible que en las movilizaciones de estudiantes haya resucita la vieja consigna del “no al lucro en la educación”. Es que la educación no puede ser un negocio, se sentencia como dogma de fe. Pero raramente se pasa de ahí para dar razones por qué no: ¿acaso no son negocios todas las actividades productivas, científicas y artísticas? ¿no lo son también las panaderías, las farmacias, las clínicas y muchos establecimientos que proporcionan servicios tanto o más indispensables que la educación?

Lo que debiera importar es que el servicio sea de calidad. Si la institución que lo presta no tiene fin de lucro pero es mediocre, debe salir del sistema. A la inversa si hay empresarios que están dispuestos a trabajar y a invertir para, junto con recibir una justa retribución, dar oportunidades de calidad a los miles de jóvenes que necesitan formarse, bienvenidos sean. Otra cosa es que el Estado u otras instituciones proporcionen a los alumnos que lo necesiten becas y créditos blandos para elegir la mejor universidad.

Recordemos que la norma que establece que las universidades no pueden tener fin de lucro proviene de los decretos dictados en los años ochenta por el gobierno militar. Y desde entonces ningún gobierno ha siquiera intentado una revisión de esta política de la dictadura, hasta las recientes palabras del Ministro Lavín.

¿Pero cuál ha sido el resultado de esta prohibición del lucro en la actividad universitaria? Sin duda ha favorecido a instituciones que poseen una matriz doctrinaria (sea religiosa lo laicista),  ya que al mantener un ideario definido captan recursos de personas y empresas que apoyan la difusión de esas causas.

¿Qué ha pasado con las demás? Han cumplido formalmente la ley, pero son Universidades que usan infraestructura que es propiedad de sociedades controladoras. Algunos han llamado a investigar este “fraude de ley”, pero no hay tal. Todos los Ministros de Educación, desde Mónica Madariaga a Ricardo Lagos o Mariana Aylwin, han sabido, tolerado y alentado este tipo de organización ya que, con prescindencia de la ganancia de los “dueños”, estas instituciones han prestado un bien al país al ampliar la cobertura de la educación e incrementar los niveles de competencia en el sector

Es razonable no retroceder hacia la idea anacrónica que estigmatiza el fin de lucro, sino avanzar hacia su adecuada regulación, como han sugerido el Ministro Lavín y el rector de la UDP Carlos Peña.  Transparencia del lucro debiera ser la consigna, no su terminación.

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4 comentarios en “Lucro en la educación: de la utopía a la transparencia”

  1. Rodrigo Cooper Says:

    No son sinónimos “Gobierno Militar” y “dictadura”

    • hcorralt Says:

      Estimado Profesor Cooper: ¿también el regimen cubano sería un Gobierno Militar y no una dictadura? Insisto: la dictadura, de origen romano, es un gobierno de emergencia que interrumpe la normalidad republicana. Una dictadura puede ser necesaria, conveniente y útil o puede convertirse en un régimen despótico y tiránico. De todas maneras, gracias por el comentario. Hernán C.

  2. M. Teresa D. Says:

    Que buena la columna! Me quedo con la frase “Lo que debiera importar es que el servicio sea de calidad. Si la institución que lo presta no tiene fin de lucro pero es mediocre, debe salir del sistema.”. Si en eso estuviesen de acuerdo quienes hoy gritan y razgan vestiduras, tendríamos la mitad del camino avanzado…


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