La Católica y el “baile de los que sobran”

En la década de los 80, la banda musical de Los Prisioneros hizo famosa la canción “El baile de los que sobran”, que denunciaba la marginación de un sector de los jóvenes del país. De algo parecido se acusó al Club Deportivo Universidad Católica por haber decidido que las entradas al partido con Colo Colo, jugado este domingo 16 de octubre en el Estadio de San Carlos de Apoquindo, se vendieran sólo a los socios y abonados de su club, y no a los hinchas y simpatizantes del club rival. Estos pudieron acceder solamente a las que sobraron el día domingo por la mañana y vía internet.

Inmediatamente se desató la polémica. Se interpuso un recurso de protección, pero la Corte rechazó dar órdenes de no innovar que hubieran permitido suspender el partido. Mientras tanto, el Director del SERNAC anunció una denuncia por infracción a la Ley de Protección del Consumidor. Colo Colo no quizo aceptar las entradas de gentileza que le envió la UC y las entregó a Carabineros para que las repartiera en hogares de menores. A ello se unió una disputa entre la Intendenta, que apoyó la medida, y el Alcalde de Las Condes, que la consideró “un descriterio”.

Sin duda que todos compartimos el rechazo a la violencia en los Estadios y solidarizamos también con los vecinos de los barrios que son víctimas de los destrozos causados por las “bravas barras”. Pero, en ética y en derecho, un buen fin no es suficiente para justificar un medio. Una reflexión jurídica del problema debería ir más allá del objeto perseguido por la UC: lograr un ambiente seguro en el Estadio y en el barrio de San Carlos (claramente loable), y considerar si el medio o la medida adoptada para alcanzarlo es también jurídicamente procedente.

Dejamos a un lado el recurso de protección porque, al haberse rechazado la orden de no innovar, muy probablemente la Corte rechazará también la protección solicitada, al haberse consumado ya el supuesto acto discriminatorio. Habrá que centrar la atención en una posible infracción a las normas de la ley Nº 19.496, de Protección de los Derechos de los Consumidores.

Las normas atingentes son dos: el art. 3 letra c) que consagra como uno de los derechos básicos del consumidor “El no ser discriminado arbitrariamente por parte de proveedores de bienes y servicios”, y el art. 13 que dispone que “Los proveedores no podrán negar injustificadamente la venta de bienes o la prestación de servicios comprendidos en sus respectivos giros en las condiciones ofrecidas”.

En el caso de la UC es claro que se ha hecho una discriminación y una negativa de venta, pero ello no basta para concluir que se transgredieron estos preceptos. Para ello es necesario que discriminación haya sido “arbitraria” y la negativa “injustificada”.

Los dirigentes y abogados de los Cruzados alegan que estas exigencias no se cumplen en el sistema de venta de entradas preferente, pero han dado explicaciones distintas para sustentarlo. La más real, y la que todos reconocen como la motivación de fondo, es evitar el ingreso de violentistas y delincuentes al Estadio. La justificación estribaría en excluir a estas personas indeseables y lograr un ambiente seguro para el encuentro deportivo. El problema es que el sistema ideado no es capaz de discernir quienes son estos violentistas y margina por igual a todos los simpatizantes del club rival. Y no sólo a ellos sino también a las personas que no son hinchas de ninguno de los clubs pero que desean presenciar un clásico del fútbol chileno. La liberación de lo que sobre, pocas horas antes del comienzo del partido no parece una oportunidad razonable para que estas personas puedan ejercer su derecho. Y si lo fuera, también podrían hacerlo los supuestos violentistas, con lo que la justificación carecería de lógica.

Una segunda estrategia es la de señalar que lo que el Club pretende no es excluir a los hinchas de Colo Colo, sino otorgar una preferencia a los socios y abonados de la UC. Sería similar a las estrategias de promociones para clientes fidelizados que se usan en el mercado. Incluso el Teatro Municipal coloca entradas con disponibilidad cerrada por un tiempo a sus abonados. Esta justificación podría tener mayor razonabilidad, pero tampoco resulta convincente. Un partido de fútbol es un espectáculo que no puede repetirse (no hay funciones como en el Municipal) y además convoca a hinchas de los dos equipos: el local y el visitante; preferir sólo a unos, es marginar necesariamente a quienes tenían la legítima expectativa de poder asistir.

Ya ante una anterior política de venta de entradas sólo por abonos del Club cruzado, el Juzgado de Policía Local de las Condes en sentencia confirmada por la Corte de Apelaciones de Santiago, juzgó que había discriminación arbitraria por vulnerarse el derecho de los que deseaban ver un partido aislado (6 de noviembre de 2002, rol Nº 6473-2000: Texto de sentencia).

Habrá que convenir también que no existe en verdad una política de preferir al socio o abonado, sino de excluir a los hinchas peligrosos del rival. Luego, la idea de un sistema de venta preferencial se deslegitima porque, incluso si fuera en sí legal, estaría encubriendo un propósito ilegítimo.

Veremos qué dicen los tribunales y no sólo los civiles, sino también el de la ANFP. Católica también deberá explicar su actitud en relación con el art. 70 del Reglamento (Bases Campeonato Nacional 2011), según el cual, “El valor de las entradas será el que determine el club local, sin que pueda hacerse discriminación alguna”. Si se prohíbe discriminar por valor, menos podrá admitirse que se lo haga por disponibilidad de acceso.

Católica se impuso por goleada (4 a 0). Pero ¿necesitaba para ello implementar esta política de exclusión de los que no fueran sus hinchas y tratar, de hecho, a los de su rival como “los que sobran”?

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7 comentarios en “La Católica y el “baile de los que sobran””

  1. Rodrigo Cooper Says:

    Toda la razón. Muy buen artículo y muy bien justificado. Además, la discriminación fue políticamente incorrecta.

    RC

  2. Tomás Garnham Says:

    Profesor, muy precisos y contundentes sus argumentos, impecables desde la lógica jurídica. Solo me gustaría agregar un punto de vista desde la aplicación práctica ya que suelo atender a eventos de este tipo, y como pude constatar ayer, los resultados fueron muy favorables.

    He ido a partidos clásicos en todos los grandes estadios de la ciudad, siempre siendo la UC “local” en ellos y he podido constatar que el problema de la violencia en los estadios es un tema serio y real. No hay partido donde no he sido testigo de agresiones físicas a personas y a la propiedad privada. Varias veces sin mediar provocación alguna y con total impunidad por parte del agresor posteriormente.

    Me refiero entonces, a que estamos ante un tema de suma gravedad que en otros países ha alcanzado niveles de violencia terribles. Las Barras Bravas son vistas por los clubes como necesarias para dar atractivo al evento y apoyo al equipo y por lo tanto las financian o subsidian su existencia y garantizan su impunidad domingo a domingo.

    La pregunta es ¿Cómo logramos una venta libre de entradas sin permitir que compren los hinchas violentos? Me parece que no existen herramientas actuales que permitan discriminar correctamente entre aquellos hinchas con antecedentes de violencia y aquellos que simplemente simpatizan del equipo visitante. Por lo tanto la ley a estudiar sería la Ley nº 19327 sobre violencia en recintos deportivos, que establece en su artículo 6º letra b, la sanción a los condenados de no asistir a partidos de fútbol por el tiempo de duración de la condena.

    Es claro, para mi al menos, que la mencionada ley no ha sido suficiente para devolver la tranquilidad en los estadios.

    Ahora, en el partido realizado en el Estadio San Carlos de Apoquindo el día 16 de octubre, no hubo ningún incidente de violencia, ningún reclamo de destrozos a la propiedad privada y todos los detenidos fueron por haber intentado traspasar anillos de seguridad sin su entrada en mano, lo que siempre ha ocurrido en los partidos de alta convocatoria. De hecho al estadio llegaron varios visitantes e ingresaron sin problemas por tener las respectivas entradas, validando la postura de la “venta preferente”.

    Mi punto final es que claramente, asistir a un clásico no es lo mismo que asistir al Teatro Municipal, pero mas que por lo irrepetible del espectáculo, por los riesgos que conlleva y la existencia de organizaciones violentas operando constantemente, y en ese contexto de amenaza de violencia se justificaría otorgar preferencias en la venta de entradas. Si se demuestra la ilegalidad de la actuación de Cruzados S.A.D.P., se estaría reconociendo la falta de herramientas jurídicas para garantizar un estadio seguro.

    En Inglaterra han tenido que soportar grandes tragedias en eventos deportivos para lograr lo que existe hoy día, donde las preferencias en la venta de entradas se dan todos los partidos, los visitantes tienen porcentajes mínimos de los estadios a su disposición y quienes realizan actos violentos son sancionados con la prohibición de asistir al estadio de por vida. Hay gente a la que esta sanción le parece exagerada, pero la verdad es que esto no es mas que un partido de fútbol finalmente.

    Saludos

    • hcorralt Says:

      Le agradezco el comentario. Me parece que la única solución al problema es que se imponga que el Club al que pertenecen los violentistas respondan por responsabilidad objetiva (garantía) por los destrozos. De esta manera, ellos mismos serán los que depuren esas barras bravas. En todo caso, debe ser una medida legal o concordada por todos los Clubs y no impuesta por un Club sobre otro. Recuerdo que la tranquilidad del partido del domingo se debió en gran parte al tremendo operativo policial que impidió la llegada de hinchas de Colo Colo al Estadio deteniéndolos sólo por la sospecha de que alterarían el orden público. Un costo difícil de sostener.

  3. hugo fuentes Says:

    Don hernan: junto con saludarlos y felicitarlo por la precisión de conceptos que utiliza en su blog, le quería plantear la siguiente inquietud. Tuve la suerte de asistir a unas charlas organizadas por mi universidad en que exponía el distinguido profesor Fernando Atria. Para informarme debidamente de sus puntos de vista, leí algunas de sus puplicaciones en internet, más precisamente, las relativas a los 10 lugares comunes en materia de educación. Leerlo y escucharlo no hizo más que convencerme en mi posición, a saber, que el gran problema en Chile es la segregación, y esto en todo ámbito, y que por lo tanto, es indispensable aplicar una gran reforma educacional en materia escolar (NOTESE: NO UNIVERSITARIA) para que exista ahí una gratuidad total. Frente al peso de sus argumentos, no he logrado contrastar a algún intelectual de derecha, o de ideas liberales ( en lo económico) que logre darme la respuesta opuesta, para así lograr CONTRASTAR los puntos de vista y hacerme un juicio más categórico. Si usted pudiera recomendarme a algún intelectual de derecha que no esté a favor de la gratuidad en educación escolar, y que sea de peso ( no de slogan), agradecería que me lo recomendara.

  4. hugo fuentes Says:

    Notese que planteo la interrogante por que su columna trata precisamente EL gran problema del Chile actual: la segregación


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