El contrato de opción: a propósito del conflicto entre Codelco y Anglo American

La sonada controversia entre Codelco y Anglo American es un típico problema de derecho de los contratos. Anglo American (Sur) estaba obligada a vender hasta un 49% de las acciones a Codelco si esta optaba por comprar dichas acciones durante los 30 días siguientes al 1° de enero de 2012. No obstante, y aunque Codelco había anunciado que ejercería esa opción por el total, Anglo American vendió un 24,5% de las acciones a un tercero: la empresa japonesa Mitsubishi.

Codelco sostiene que, al hacer esta venta, Anglo American  incumplió el contrato al impedir la opción de compra del 49% que le correspondía, mientras que Anglo estima que antes del 1° de enero Codelco solo tiene una mera expectativa y que su opción sólo puede ejercerse en el plazo expresamente establecido en el contrato y condicionada a que ella siga siendo dueña de las acciones.

Sin entrar en la cuestión principal, el conflicto nos proporciona una oportunidad para reflexionar sobre la existencia y eficacia del contrato de opción.

A pesar de que es un contrato que tiene un frecuente uso, por ejemplo, en las operaciones de leasing, no está tipificado expresamente como tal, ni en la ley civil ni en la comercial. Por eso, algunos piensan que se trata de un contrato innominado que se fundamenta directamente en la autonomía privada.

Pero la calificación de un contrato como atípico o innominado debe usarse cuando efectivamente los elementos esenciales del acuerdo no pueden encuadrarse en ninguno de los tipos contractuales regulados en la ley. Para determinar esto, conviene considerar que el contrato de opción puede ser formulado de dos maneras: si la opción de una parte consiste en obligar a la otra a celebrar un nuevo contrato, o si se trata sólo de que un contrato ya celebrado pero en suspenso comience a producir efectos. En esta última alternativa, hemos de convenir en que no se trata de un nuevo contrato atípico o innominado, sino de un contrato típico (por ejemplo, una compraventa) que queda sujeto a la condición suspensiva de que una de las partes (vendedor o comprador) manifieste su voluntad de dar eficacia al contrato. Efectuada la opción, se entiende que hay compraventa desde que se celebró el contrato condicionado; si la opción no se ejerce la condición falla y el contrato se entiende como no celebrado.

Pero la opción puede concebirse no como una condición suspensiva de un contrato ya celebrado, sino como un contrato preparatorio cuya función es determinar los términos de un contrato futuro cuya celebración queda sujeta al ejercicio de la opción de una de las partes. Ahora tenemos dos contratos: el de opción y el contrato que se debe celebrar cuando se ejerce la opción (por ejemplo, una compraventa). El contrato de opción produce así una obligación de hacer para el obligado a aceptar la opción de la otra parte: la obligación de celebrar el contrato futuro (comprar o vender).

Esta forma del contrato de opción puede entrar en el tipo del contrato de promesa de celebrar un contrato, regulado en el art. 1554 del Código Civil. La única diferencia sería que normalmente la promesa de contrato es bilateral: es decir, obliga a ambas partes a celebrar el contrato futuro si se cumple el plazo o condición que se ha fijado en la promesa. El contrato de opción, en cambio, sería un contrato de promesa unilateral: una parte se obliga a celebrar el contrato, mientras la otra no se obliga a ello y, por el contrario, tiene la facultad de exigir o no su celebración.

En un comienzo, la doctrina pensó que esta promesa unilateral no cumpliría con el requisito del N° 4 del art. 1554 del Código Civil, es decir, que no estaría suficientemente especificado el contrato prometido (faltaría la voluntad de ambas partes de celebrarlo). Es la posición mantenida en Tratado de Alessandri. Pero la mayor parte de los autores (incluido don Luis Claro Solar) han cuestionado esta conclusión ya que el contrato prometido está suficientemente determinado en sus términos y no hay que confundir la voluntad del contrato de promesa con el consentimiento del contrato prometido, que debe darse cuando se cumpla la condición o plazo que fija la época de su celebración.

Si es así, entonces, el contrato de opción no sería tampoco un contrato atípico, sino simplemente una forma de contrato de promesa de celebrar un contrato: una promesa unilateral (cfr. Puelma, Álvaro, Contratación Comercial Moderna, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 1991, pp. 29 y ss.).

En todo caso, debe tenerse en cuenta que el Código de Minería intentó zanjar cualquier discusión y estableció expresamente la validez de la promesa unilateral: “Será válido el contrato de promesa de venta de una concesión minera, o de cuota o de parte material de ella, de acciones de sociedades regidas por este Código y, en general, de cualquier otro derecho regulado especialmente en el mismo; aunque se estipule que es facultativo para el promitente comprador celebrar la compraventa o no hacerlo” (art. 169 CM).

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10 comentarios en “El contrato de opción: a propósito del conflicto entre Codelco y Anglo American”

  1. hugo Fuentes Says:

    Mi duda es que en el segundo caso que da usted, el de contrato de opción dentro de un ctto. de promesa, para mí no sería acto jurídico unilateral, pues ambas partes concurren a su celebración. Osea, sería acto juridico bilateral pues ambos concurren a su celebración. Cosa distinta es que uno resulte obligado, como en este caso (contrato unilateral), lo que no muta dicho acto jurídico en uniltaral, si no que en realidad lo transforma en ctto. unilateral. La polémica entre los profesores alessandi, claro y toda esa pléyade, es si podía celebrarse la promesa unilateral, como acto jurídico unilateral, para celebrarse un contrato bilateral, y no si podía celebrarse una promesa como contrato unilateral para luego celebrar un contrato bilateral. En este segundo caso no habría problema de especificación, y es este segundo caso es el que usted califica como dudoso, cuando para mí no lo es. Saludos.

    • hcorralt Says:

      Hay que tener cuidado en no confundir la clasificación de actos jurídicos uni y bilaterales (que atiende al número de partes cuya voluntad se requiere para perfecccionar el acto) y la de los contratos uni y bilaterales (que se refiere a si sólo una o ambas partes resultan obligadas). La discusión versa sobre esta última clasificación: el contrato de promesa es siempre acto jurídico bilateral (es contrato) y la duda es si ambas partes se obligan a celebrar el contrato prometido: promesa bilateral, o si sólo una de ellas se obliga y la otra queda facultada a hacerlo o no hacerlo: promesa unilateral. Según Alessandri si el contrato prometido es bilateral (como la compraventa) no se permitirá una promesa unilateral.

  2. José Patricio Cajales Says:

    No facil opinar en derecho si no se tiene acceso a los contratos celebrados entre las partes. No obstante en mi opinión se ha infringido la “ley del Contrato”, art.1545 C.Civil. Si bien podría ser un contrato de opción, es un contrato de promesa, que es bilateral, obligando a ambas partes. Consecuentemente Anglo debe indemnizar el daño y Codelco puede demandar la nulidad del contrato con Mitsui.

    • hcorralt Says:

      Efectivamente sería importante conocer los textos de los contratos. Pero por las declaraciones de ambas partes no se discute que lo que había era un contrato de opción, en el sentido de que una parte quedaba obligada a vender si la otra ejercía la opción de comprar. Es este sentido es una promesa unilateral: una parte se obliga y la otra tiene la opción de hacer valer o no esa obligación. Otra cosa es si se cumplen los plazos y condiciones para hacer efectiva la opción.

  3. mariane Says:

    a pesar que la nota es bastante antigua, escribo por estar estudiando el contrato de promesa y con el deseo de obtener claridad al respecto, no entiendo porque se abre una discusion sobre si es posible que por la promesa una sola parte resulte obligada a celebrar un contrato osea si la promesa puede ser unilateral, tal duda resulta de tomar como premisa la siguiente :

    el objeto del contrato de promesa es : celebrar otro contrato en el futuro, por ende es natural que por la promesa ambas partes resulten obligadas a tal cosa, a celebrarlo ( nada mas), si ambas partes se obligan es un cto bilateral.y lo es no porque el contrato prometido pudiera ser bilteral y por la especificacion a que se refiere el n4 1554, sino por la simple razon de que hay dos partes que se obligan, no me parece logico que por un contrato de PROMESA solo una parte se obligue a celebrar un contrato, porque acordar por un contrato que solo una parte se obliga a celebrar otro? cual es el objetivo?? lo digo tomando en cuenta que es la unica obligacion que se genera por la promesa, independiente si el contrato prometido sea uni o bilateral .
    en mi opinion: el contrato de opcion, nunca podria ser un contrato de promesa, y no lo es porque por el contrato de opcion, no se promete celebrar un contrato a futuro, ambas partes no resultan obligadas a celebrar otro contrato, el contrato de opcion, es un contrato atipico y lo es porque no puede asimilarse a ningun otro contrato.

    me parece incorrecto validar la tesis de la promesa como un contrato unilateral a traves de el contrato de opcion, distinto es si por la el contrato de promesa se promete celebrar un contrato de opcion que a mi respecto es totalmente valido.

    • hcorralt Says:

      Entiendo sus argumentos, pero no me parece contradictorio que exista un contrato unilateral de promesa (quiérase o no llamarlo como opción). En la misma posición están los profesores Fueyo, Puelma y últimamente Abeliuk. Gracias por su comentario.

    • Hugo Fuentes Says:

      Estimada Mariane:
      Me parece que incurres en un error de presupuesto al afrontar el problema. La discusión doctrinaria no surge por estimar si el CONTRATO de promesa unilateral es valido o jo, si no más bien, sobre si la PROMESA UNILATERAL DE CELEBRAR UN CONTRATO BILATERAL es valida o no. En el primer caso, sólo sería contrato en la medida que ambos suscribieran el contrato respectivo,y en ese caso, sólo una de las partes se obliga a celebrar el contrato, reservándose la otra el derecho a celebrarlo. El segundo caso, que es el que ha llamado la atencipon de la doctrina, se refiere a la declaración de una parte de celebrar un contrato, a através de una promesa, y sin que intervenga la voluntad de la otra supuesta parte. La enunciación del problema como PROMESA UNILATERAL DE… la puedes ver en los textos de Alessandri ramos y los demás profesores, quienes también lo encuncian así.
      Saludos


  4. Fuera de los argumentos ya descritos, ¿Qué problema podría plantear el Art. 1478 al contrato de promesa unilateral (contrato de opción)?

    • hcorralt Says:

      Efectivamente Alessandri sostenía la invalidez del contrato de promesa unilateral sobre la base de la nulidad de la obligación que depende de una condición que consiste en la mera voluntad del deudor (art. 1478 CC). Pero su argumento ha sido refutado por cuanto en el caso se trataría de una condición que depende de la voluntad del acreedor y no del deudor. En efecto, como se trata de un contrato lo que depende de la voluntad del contratante con derecho de opción es la posición contractual que implica tant deudas como créditos.


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