Antes y después de Cristo

“Les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lucas 2, 10-12), es el anuncio angélico recogido en los Evangelios que celebramos cada 25 de diciembre. Más aún, dividimos la historia humana en dos partes: la anterior y la posterior al nacimiento de este niño hebreo en Belén, la ciudad de David. Así decimos que Alejandro Magno subió al poder macedónico el 336  a. C. (antes de Cristo) y que Carlomagno fue coronado emperador romano de occidente en la navidad del 800 d. C. (después de Cristo). Pronto festejaremos el comienzo del año 2012 después de Cristo.

Esta forma de cómputo de los años fue establecida por el Papa Juan I, que encargó, alrededor del 525 d. C., a un monje llamado Dionisio el Exiguo calcular el año del nacimiento de Cristo. Estudiando el reinado de Herodes, Dionisio determinó que el nacimiento ocurrió el 753 posterior a la fundación de Roma, y dio el número 1 a ese año (no se conocía en la época el 0). Este criterio fue refrendado cuando en 1582 d. C. entró a regir, por decreto del Papa Gregorio XIII, el llamado calendario gregoriano, que es el que actualmente nos rige y que ha sido aceptado universalmente. Nuestro Código Civil se basa en él, para determinar el vencimiento del plazo de meses y años (art. 48 CC).

Este detalle histórico y práctico no ha dejado de ser advertido por el movimiento secularista que intenta excluir del ámbito público todo símbolo, signo o lenguaje que aluda o recuerde lo religioso, y en particular, lo cristiano. En septiembre del 2011, por ejemplo, se anunció en Australia que el gobierno de la primera ministra Julia Gillard, y líder del partido laborista, pretende eliminar de los planes escolares la referencia al nacimiento de Jesús en el cómputo de las fechas; se reemplazarían las expresiones B.C. (Before Christ/ Antes de Cristo) y A.C. (After Christ/Después de Cristo), por las supuestamente más neutras de BCE (Before Common Era/Antes de la Era Común) y CE (Common Era/Era Común). El arzobispo anglicano de Sidney, Peter Jensen, calificó la medida de “intento intelectualmente absurdo por eliminar a Cristo de la historia de la humanidad” (Ver noticia).

Lo anunciado por el gobierno laborista australiano no es original, porque existe una corriente que hace varios años está propiciando cambiar las expresiones “Antes de Cristo” y “Después  de Cristo” por otras que aludan a la aséptica “Era Común”. Así, en castellano, debería decirse A.E.C. para los años anteriores al nacimiento de Cristo y E.C. para los años posteriores. El próximo 1º de enero sería el 2012 E.C., el año 2012 de la Era Común.

Se argumenta que así se evitaría que las personas de otras religiones o no creyentes se sientan ofendidas al tener que utilizar fórmulas que aluden al Dios de los cristianos. Se trataría de expresiones más tolerantes y más inclusivas. Por cierto, la propuesta se ha difundido en ambientes académicos, altamente comprometidos con ciertos ideales ideológicos secularizantes, que intentan decirle a la gente por qué deberían o no sentirse ofendidos o agredidos por símbolos religiosos públicos. La inmensa mayoría de las personas comunes, en todo el mundo, no han considerado que el calendario que, por razones históricas ha sido acogido planetariamente, les esté molestando o coaccionando en sus creencias religiosas.

Por lo demás, la propuesta de simplemente cambiar la palabra Cristo por “Era Común” no pasa de ser un enmascaramiento bastante simplón. “Era Común” no significa nada: toda era es común a los que viven en ella. Como no se cambia ni el inicio ni la forma de cómputo de los años, entonces cualquiera podrá preguntar por qué la Era Común comienza el año 1, y habrá que contestar porque en ese año se estima que nació Jesús, el Cristo. O sea, es “Era Común”, en cuanto todos los hombres, de todas las religiones, creyentes y no creyentes, después de ese año podemos alegrarnos de lo que anunciaron los ángeles a los pastores: “Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”.

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5 comentarios en “Antes y después de Cristo”

  1. Rodrigo Cooper Says:

    Estimado Hernan: se agradecen tus comentarios, siempre tan oportunos.

    Feliz Navidad.

  2. Antonio Nuñez Tapia Says:

    Hernan desde hace un año te leo, te felicito por lo oportuno de tus comentarios y tus escritos tan acdemicos que hacen falta en el la vida diaria de este pais

  3. alvaro Says:

    me gustaria comentar que los testigos de jehova llevan mucho tiempo utilizando el a.e.c.y e.c.


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