“No volverá a ocurrir”

“Me he equivocado. Lo siento mucho. No volverá a ocurrir” fueron las declaraciones de Juan Carlos I de España al salir del hospital de Madrid donde fue intervenido por la fractura de su cadera derecha, ocurrida durante un viaje a Botsuana que hasta el accidente se había mantenido en secreto y que tenía por finalidad practicar la caza de elefantes. Una foto del mismo Rey junto a un elefante agonizante, aunque tomada en 2006, remeció los medios españoles e internacionales. Las críticas se centraron en lo inoportuno del viaje dada la crisis económica española. Los defensores de los animales protestaron por la muerte de elefantes para diversión de Su Majestad, quien ostenta la presidencia honoraria de WWF (World Wildlife Fund) en España.

El episodio nos da oportunidad para recordar que la caza y la pesca han sido practicadas por el hombre desde sus orígenes y, por lo mismo, han sido motivo de regulación. En nuestro Código Civil, tanto la caza como la pesca son formas del modo de adquirir el dominio de los animales que la ley llama salvajes o bravíos, para distinguirlos de los domésticos o domesticados.

El Código Civil dispone que los animales bravíos son adquiridos por ocupación: “La caza y pesca son especies de ocupación por las cuales se adquiere el dominio de los animales bravíos” (art. 607; pero para que el cazador adquiera la presa debe contar con el permiso del dueño del predio donde está cazando. Si no tiene la autorización, lo cazado pertenecerá al propietario del terreno (art. 610). La adquisición del dominio por parte del cazador se produce cuando se apodera del animal, pero también desde el momento que lo ha herido gravemente, de manera que ya no le sea fácil escapar, y mientras persiste en perseguirlo; o desde el momento que el animal ha caído en sus trampas con tal que las haya armado o tendido en paraje donde le sea lícito cazar (art. 617). Entre cazadores la ley exige una cierta lealtad, porque establece que si un cazador va tras un animal, no es lícito a otro perseguirlo; y si este último se apodera de él, debe entregarlo al primero (art. 618).

A estas normas, debe añadirse la regulación especial contenida en la ley Nº 19.473, de 1996, sobre caza, que determina los requisitos para que pueda practicarse la caza recreeativa. Se establece la necesidad de contar con un permiso de caza que otorga el Servicio Agrícola Ganadero y respetar las vedas o prohibiciones de captura para especies en peligro de extinción, vulnerables, raras o escasamente conocidas. Se regula también el establecimiento y la explotación de lugares destinados a practicar la caza, llamados cotos. Estos son calificados como predios destinados a practicar la caza mayor o menor. Es caza mayor la de animales que en su estado adulto alcanzan un peso de cuarenta o más kilos; es menor la caza de animales que en su estado adulto alcanzan habitualmente un peso inferior.

Cuando, como en el caso del Rey de España, se hace uso de un coto de caza, existe un contrato entre el cazador y la empresa propietaria del coto. Si Juan Carlos I hubiera querido cazar ciervos, podría haber venido a Chile; en nuestro país hay cotos de caza autorizados que ofrecen distintas especies: ciervos rojos, gamos, muflones y jabalíes. Al parecer, se cobra según la especie y el tamaño de la presa capturada. Los safaris a Botsuana cobran entre 10.000 y 30.000 euros por ejemplar de paquidermo abatido: (Ver nota de Diario El Mundo).  En Chile se estima que un ejemplar de ciervo grande vale unos US$ 10.000 (Ver nota en web)

Podrían surgir dudas de cómo se produce la adquisición del dominio, si ha intermediado contrato con un coto. La ocupación tendrá lugar, como modo de adquirir, siempre que se respeten las leyes y reglamentos que regulan la actividad. Así lo dispone el art. 38 de la ley Nº 19.473 “No se adquirirá el dominio por ocupación de los especímenes de la fauna silvestre ni de sus productos, subproductos y partes hecha con infracción a las normas de esta ley o de su reglamento”. De este modo, aunque se pague por presa, no hay compraventa y tradición por parte del coto: los animales bravíos, aunque estén en un coto son cosas nullius, es decir, no tienen dueño. De este modo, el valor cobrado es sólo una forma de determinar el precio del servicio prestado por el coto al permitir al cazador perseguir y matar a su presa.

Puede que los cazadores no estén interesados en quedarse con el animal cazado, o sólo deseen conservar una parte del él como trofeo (los colmillos del elefante o la cornamenta del ciervo). En este caso no se producirá ocupación ya que falta la intención de apoderarse del animal cazado, o existirá ocupación, pero luego habrá renuncia del dominio del animal o de los restos que no interesen al cazador.

El Rey dijo que su error “no volverá a ocurrir”. No sabemos exactamente a qué se refirió: si a la inoportunidad del safari, a la caza en general, o a la caza de elefantes. Si fue a esto último, a lo mejor se entusiasma con el ciervo rojo chileno, pero esperemos que para entonces la sociedad española haya superado la grave crisis que la aqueja.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Contratos, Derecho Civil, Derechos reales

Etiquetas: , , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

2 comentarios en ““No volverá a ocurrir””

  1. Daniela VArgas Says:

    Esperemos que no vuelva a ocurrir. Con esto queda clara la inconsciencia de los reyes, que a pesar de considerarse cercanos a la gente no lo son, con la tremenda crisis que vive el país, él se toma vacaciones, lo encuentro inaudito


  2. http://www.jiuhu.com

    “No volverá a ocurrir” | Derecho y Academia


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: