Independencia judicial

El título de esta columna podría inducir a pensar que trataremos de la polémica que han levantado los dichos de la Ministra del Medio Ambiente sobre la sentencia que acogió el recurso de protección interpuesto contra el proyecto de la Central Castilla y de la protesta del pleno de la Corte Suprema por estimar que constituyó una intromisión indebida en la función jurisdiccional. No, no es la independencia de los tribunales frente al Poder Ejecutivo lo que nos interesa comentar. Haciéndonos eco de la celebración del 202º aniversario de la Junta de Gobierno de 1810, y el inicio de la independencia de Chile como nación autónoma de la Metrópolis española, queremos examinar desde cuándo puede decirse que tenemos una administración de justicia independiente y propiamente chilena.

Como Capitanía General las causas chilenas judiciales que necesitaban una segunda instancia debían ir a la Real Audiencia del Virreinato del Perú, hasta que en 1565 se instituyó primero en Concepción y luego, en 1609, en Santiago la Real Audiencia de Chile, que sería el tribunal superior del país.

Cuando Napoleón invade España y toma prisionero a su Rey Fernando VII, en Chile, como en otras partes de la América Indiana, surge el problema de si obedecer al Consejo de Regencia organizado en España o instalar, al igual que sus congéneres españoles, Juntas de Gobierno autónomas. Los jueces de la Real Audiencia eran partidarios de mantener la dependencia de las autoridades españolas. Sin embargo, unas de sus acciones en esos históricos momentos daría lugar a la Primera Junta de Gobierno de Chile, primer hito del proceso de independencia. Ante las críticas contra el Gobernador García Carrasco, que había desterrado a algunos patriotas por conspirar contra el gobierno, la Real Audiencia le destituyó y nombró en su lugar al Conde de la Conquista, Mateo de Toro y Zambrano. Los jueces no previeron que éste se dejaría influenciar por los partidarios de organizar un gobierno independiente, y que estos procederían a convencerlo de convocar un Cabildo abierto el 18 de septiembre de 1810, para el que seleccionaron los invitados y así construir una mayoría favorable a la Junta. Así se convino que las instituciones sólo recibirían una invitación. De la Real Audiencia sólo fue convocado su regente, Rodríguez Ballesteros.

La Junta de Gobierno elegida por el Cabildo de 1810, respetó la autonomía de la Real Audiencia, que siguió funcionando. Pero sus días estaban contados. Al morir Toro y Zambrano (febrero de 1811), el liderazgo del gobierno lo asumió Martínez de Rozas, partidario de acelerar la independencia. Sus contrarios sospechan, con razón, que aunque formalmente se declara la fidelidad al rey Fernando VII sus objetivos últimos son liberarse de la monarquía española, y ven en una intervención militar la única solución para derrocar el gobierno juntista, que había ya convocado a elecciones para un Congreso Nacional. Es lo que intenta el Capitán Tomás de Figueroa el 1º de abril de 1811, con el movimiento militar (“motín” lo ha llamado la historia) que da lugar al primer enfrentamiento entre “realistas” y “patriotas”. La rebelión es sofocada. Se sospecha que la Real Audiencia la había apoyado, y Martínez de Rozas entra a caballo al Palacio de Justicia (actualmente el Museo Histórico Nacional) para acusar a los jueces de ser de autores intelectuales del movimiento militar. Luego toma prisionero a Figueroa y ordena que sea fusilado esa misma noche.

La sentencia de muerte le llegaría también a la Real Audiencia. La Junta decretó su disolución y su sustitución por un nuevo Tribunal de Apelaciones. El Congreso Nacional, una vez constituido suprimió la posibilidad de recurrir por “injusticia notoria” a los tribunales de la Península creando un Juzgado colegiado regido por el “Reglamento provisional para el entable, sustanciación y término de los recursos de injusticia notoria, segunda suplicación y otros extraordinarios que puedan interponerse a las últimas sentencias de los tribunales del reino” de 4 de octubre 1811.

La Real Audiencia resurge bajo el gobierno el Osorio (1815), pero será suprimida definitivamente con la Patria Nueva: bajo el gobierno de O’Higgins vuelve a sustituirse por una Cámara de Apelaciones (regulada en la Constitución provisoria de 1822), que con la Constitución de 1823 se transformará en Corte de Apelaciones, predecesora de la actual Corte de Apelaciones de Santiago. Esta misma Constitución de 1823 instituirá también la Suprema Corte de Justicia, como la primera magistratura judicial del Estado, que con la Constitución de 1828 asumirá el nombre definitivo de Corte Suprema de Justicia. Se completa así el proceso de independencia judicial respecto de los tribunales y cortes españolas.

La Constitución de 1833 será la primera que se preocupará de la independencia de los tribunales de la intervención del Ejecutivo y del Legislativo. Por influencia de la Constitución de Cádiz, se consagraá una norma que pasará luego a las Constituciones de 1925 y 1980: “La facultad de juzgar las causas civiles i criminales pertenece esclusivamente a los Tribunales establecidos por la lei. Ni el Congreso, ni el Presidente de la República pueden en ningún caso ejercer funciones judiciales, o avocarse causas pendientes, o hacer revivir procesos fenecido” (art. 108). En la Constitución de 1980, después de la experiencia del Gobierno de la Unidad Popular que desconocía las órdenes de desalojo y no proveía la fuerza pública para hacer cumplir las sentencias, se intercaló en el precepto la frase “revisar los fundamentos o contenido de sus  resoluciones”. Esta es la que ahora se pretende invocar en contra de la Ministra del Medio Ambiente y sus críticas al fallo del caso Castilla. Pero de esta otra independencia y de su afectación por comentarios críticos de ministros de Estado, no tratará esta columna.

 

 

 

Anuncios
Explore posts in the same categories: Abogados, Derecho Público

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: