El “triángulo exterior” y la alta mar

Acaban de concluir los alegatos orales ante la Corte Internacional de Justicia de la Haya en el juicio entre Perú y Chile sobre delimitación del espacio marítimo. Chile ha reiterado su posición de que la Declaración de Santiago sobre Zona Marítima de 1952 y el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 conforman tratados suscritos entre Chile, Ecuador y Perú que, junto con reivindicar el derecho a una zona de explotación económica exclusiva de 200 millas desde la costa, establecieron el límite marítimo peruano-chileno en el paralelo de latitud que corresponde al hito en que termina la demarcación de la frontera terrestre (28º 21’ 03’’). El agente y los abogados de Chile respondieron también a la pretensión de Perú de lo que se ha dado en llamar el “triángulo exterior”, respecto del cual Chile no reclama soberanía ninguna para sí sino que rechaza que la tenga el Perú y sostiene que esa esa zona debe ser calificada como “alta mar”.

La  cuestión del “triángulo exterior” es relativamente sencilla de entender pero no tan fácil de explicar sin ayuda de un dibujo gráfico. La costa peruana del sur se interna en el Pacífico mucho más que la del norte de Chile, de modo que, si se prescinde del límite del paralelo, y se cuentan 200 millas desde la primera (la ribera peruana) se llega a una zona donde no alcanzan las 200 millas chilenas medidas desde nuestra propia costa. La zona tiene forma triangular  y alcanza una extensión de 28.471 kmts. cuadrados (Infografía en que triángulo exterior aparece como “aguas internacionales”).

Chile alega que reconocer esta jurisdicción peruana iría contra la lógica de la continuidad de su espacio marítimo, que exige que después de sus 200 millas las aguas que siguen sean alta mar. De acuerdo con nuestro Código Civil, la alta mar es de aquellas cosas que la naturaleza ha hecho comunes a todos los hombres, por lo que no son susceptibles de apropiación: “Las cosas que la naturaleza ha hecho comunes a todos los hombres, como la alta mar, no son susceptibles de dominio, y ninguna nación, corporación o individuo tiene derecho de apropiárselas”, dispone el art. 585 tal como fue redactado por Andrés Bello. El precepto señala además que “su uso y goce son determinados entre individuos de una nación por las leyes de ésta, y entre distintas naciones por el derecho internacional” (art. 585). La inapropiabilidad de las cosas que, como la alta mar, la naturaleza ha hecho comunes a todos los hombres. fue recogida por el art. 19 Nº 23 de la Constitución de 1980. En el Derecho Internacional la alta mar está regulada por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982(arts. 86 a 120), que refuerza su inapropiabilidad y establece la libertad para navegar, sobrevolar, pescar, tender cables e investigar en ella a todos los Estados, sean ribereños o sin litoral, considerando los intereses de los demás. Nuestro Código Civil reconoce el derecho de otorgar testamento marítimo según la ley chilena a las personas que se encuentren en buques de guerra que surcan la alta mar (arts. 1048, 1051 y 1053).

Los alegatos de los abogados del Perú terminaron por aclarar que la del “triángulo exterior” es una petición alternativa a la demanda que pide que se delimite todo el espacio marítimo por una supuesta inexistencia de tratados que fijen el límite. Es decir, es una demanda que se plantea en subsidio, para el caso de que la Corte rechace la demanda principal y reconozca que la frontera marítima entre Chile y Perú está fijada en la línea del paralelo por los tratados de 1952 y 1954. Sólo en este supuesto, hace sentido esa reclamación.

Por ello, algunos han sostenido que la Corte, tratando de dar algo al demandante, podría rechazar la demanda principal de Perú y acoger esta petición subsidiaria, que perjudicaría menos a Chile, ya que no lo privaría de un espacio marítimo que reclame como suyo. De hecho, en su polémica carta abierta a la Cancillería peruana, Álvaro Vargas Llosa dice que es en este único punto donde Perú puede tener algunas expectativas de éxito (Ver texto en LaTercera.com).

Corresponde, sin embargo, insistir que la Corte, según sus propios estatutos, debe fallar en derecho y no tratando de “repartir” lo disputado. Además, no parece coherente que se reconozca que los instrumentos de 1952 y 1954 son tratados de delimitación marítima que fijan la frontera en el paralelo, y no tener en cuenta esa delimitación para medir la zona económica exclusiva de uno de los firmantes. Así lo reiteró el agente Alberto van Klaveren en su presentación a la Corte: “la Declaración de Santiago estableció un completo y comprehensivo límite marítimo. Ningún área queda por ser delimitada. Ninguna reclamación queda por ser resuelta. Las Partes acordaron que Chile no podía extender su jurisdicción al norte del paralelo limítrofe y que Perú no podía extender su jurisdicción al sur de dicho paralelo. Las partes están obligadas por la Declaración de Santiago” (Ver texto completo). O sea, –y siguiendo al abogado James Crawford en su costumbre de culminar sus alegatos con frases latinas–:  pacta sunt servanda.

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2 comentarios en “El “triángulo exterior” y la alta mar”

  1. Cristian Riveros Silva Says:

    Gracias profesor como siempre un gran aporte y de actualidad. Saludos.


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