Carabinero y niña en fuga

Los medios se han hecho eco de una historia con ribetes dramáticos. Un joven carabinero (27 años) que, junto a su pareja: una educadora de párvulos, habían desempeñado la hermosa labor de acoger una niña de 10 meses en la calidad de guardadores, es decir, provisoriamente mientras se le encontraba una familia que la pudiera adoptar, ante la orden del tribunal de familia de Ancud de hacer entrega de la infante (que ya tiene 3 años), se fugó con ella y se encuentra con paradero desconocido. Entrevistado telefónicamente declaró que su interés era adoptar la niña porque ya la consideraban su hija y no querían que sufriera de nuevo el desgarro de una separación. Arriesgaba así, junto con perder su trabajo, el ser condenado por desacato y secuestro. “’Papá, juguemos’, se escucha al otro lado del teléfono”, acotaba la nota periodística capturando toda la natural simpatía que produce lo que se entiende como un gesto de sacrificio y generosidad. “Profesiones hay muchas, hija una sola” dijo también el carabinero en otra de sus declaraciones desde la clandestinidad.

Frente a ello, el Sename y las principales instituciones privadas que llevan a cabo programas de adopción han hecho ver que las reglas de un sistema tan delicado como el de la adopción de menores en situación vulnerable deben ser estrictamente cumplidas más allá de los sentimientos particulares que suscite un caso individual. Los guardadores se comprometen a entregar a los menores, y tienen estricta prohibición de quedarse con ellos, puesto que no han sido evaluados para ser padres adoptivos. En cambio, hay parejas que han debido realizar largos trámites y superar fuertes exigencias para esperar devenir en padres de esos niños necesitados de protección. Éstos, los niños, –que son los que justifican todo el esfuerzo–, tienen derecho a ser insertados en una familia que haya sido rigurosamente evaluada como idónea para recibirlos, acogerlos y proporcionarles la estabilidad emocional, material y espiritual que necesitan.

Pero también han salido defensores de la actitud del carabinero. El Diputado Cristián Letelier ha interpuesto ante la Corte de Apelaciones de Santiago un recurso de protección a favor de la menor y otro de amparo que impida que se detenga al carabinero en virtud de la denuncia por desacato y secuestro. Mientras tanto la Corte de Apelaciones de Puerto Montt debe resolver sobre la apelación contra la resolución del juez de familia de Ancud que determinó que la niña debía volver a los hogares del Sename.

Sin conocer los detalles del caso más que por lo que ha salido en la prensa, nos parece que lo que ha generado el problema es la carencia y la opacidad de la regulación normativa de la institución de los “guardadores”. Ésta no está prevista ni en la ley Nº 19.620 sobre adopción, ni en su Reglamento (D. Sup. Nº 944, de 1999). Una búsqueda en el sitio web del Sename sólo permite dar con la figura de “familias de acogida” pero como un programa dirigido a cuidar niños vulnerables mientras se realizan intervenciones en su familia de origen para que luego vuelvan a ella (cfr. Programa de familias de acogida). A esto debe unirse que, según lo alegado por el carabinero, el Sename habría incumplido sus propias reglas al no respetar con el plazo de guarda, que no debiera exceder los 6 meses: la niña lleva más de dos años con él y su pareja.

La perentoria prohibición de que los guardadores no puedan adoptar al menor que acogen transitoriamente no tiene sustento ni legal ni reglamentario. En consecuencia, no se ve por qué el carabinero y la educadora no podrían aspirar a la adopción, sobre todo si el Tribunal de Ancud, a solicitud del Sename, les ordena la entrega, no porque existan adoptantes esperando a la niña, sino sencillamente para evitar el apego de la menor con ellos como guardadores (lo que después de dos años es algo que obviamente ya sucedió). El carabinero y su pareja deberían sí cumplir con los requisitos legales para adoptar, entre los cuales está el de estar casados por un período mínimo de 2 años, y someterse a los programas de evaluación de idoneidad para adoptantes (art. 20 ley Nº 19.620). Entre tanto, el juez de familia podría confiar el cuidado personal de la menor al carabinero, en aplicación del art. 226 del Código Civil, recién reformado por la ley Nº 20.680; según esta norma, en el caso de inhabilidad física o moral de ambos padres, el juez puede confiar el cuidado personal de los hijos a otra persona o personas competentes, velando primordialmente por el interés superior del niño conforme a los criterios que se fijan en la ley, entre los cuales está “La vinculación afectiva entre el hijo y sus padres [los terceros que pretenden la tuición], y demás personas de su entorno familiar” (art. 225-2 letra a del Código Civil).

Si existiere un matrimonio esperando la adopción de la niña, el problema se agravaría porque se enfrentaría la posibilidad de una adopción inmediata frente a una adopción futura y potencial, condicionada a que el carabinero y su pareja cumplan los requisitos para ser adoptantes (entre ellos, el matrimonio) y persistan en su intención. En todo caso, será el juez de familia, o la Corte de Apelaciones si se recurre de apelación, el que debiera decidir la cuestión, pero siempre pensando no en los intereses de los adultos que aspiran a quedarse con la menor (aunque sea con legítimas y nobles razones), sino en qué es lo que aconseja el bienestar más integral y definitivo de la niña. Recordemos que el objetivo principal de la adopción, tal como se la concibe en nuestro sistema jurídico, no es dar un hijo a quienes desean uno, sino dar una familia al niño o niña que carece de ella: “La adopción tiene por objeto velar por el interés superior del adoptado, y amparar su  derecho a vivir y desarrollarse en el seno de una familia que le brinde el afecto y le procure los  cuidados tendientes a satisfacer sus necesidades  espirituales y materiales, cuando ello no le pueda ser proporcionado por su familia de origen” (art. 1º ley Nº 19.620).

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10 comentarios en “Carabinero y niña en fuga”

  1. Manuel Cabrera García Says:

    Es muy dado en nuestro país que se regulen y restringan los derechos de las personas, vía de normativa infralegal, lo que a mi entender está prohibido.
    Sería bueno que lo operadores jurídicos fijáramos posturas más duras al respecto. La regulación de derechos se hace por ley.

    • hcorralt Says:

      Así es. También la prensa debiera tomar conciencia. En este caso en los diarios principales han salido descripciones del sistema de guardadores y en ninguno de ellos se apunta cuál es la regulación formal que le sirve de sustento.

  2. Manuel Cabrera García Says:

    Corrección donde dice: “restringan”, debe decir: “restrinjan”.

  3. Mariel Astudillo Says:

    yo alegare la protección, y también me encontré con que no encuentro normativa que siquiera legal que prohíba a sus guardadores adoptar a Montserrat, y si es asi por que primaria por sobre el interés superior de la menor, que es parte de nuestro Codigo civil y de los derechos del niño. esto más aun cuando el tribunal de puerto Montt y el sename deciden la entrega de la menor a ciegas sin ningún informe social de habilidades parentales, sicológico o cualquier otro tipo.
    Montserrat está siendo a esta altura objeto del derecho más que un sujeto de este, se cumplió con los requisitos de la susceptibilidad y eso es suficiente para sacarla de su hogar, sin prever las circunstancias especiales que ya son un hecho indiscutible, Montserrat ya generó un vinculo de padre- hija con sus guardadores , en el tiempo que paso con ellos, casi 30 meses, y dicho sea de paso sin ningún control del SENAME ya sea por visitas sociales, ni apoyo sicológico de ningún tipo

    Como sociedad no podemos concebir, un atropello tan grande a los derechos de Montserrat

    • hcorralt Says:

      Gracias por la información. En todo caso insisto es que es necesario que los guardadores cumplan los requisitos legales para ser adoptantes. Mientras tanto pueden tener la tuición de la menor o incluso ser nombrados tutores legales de ella, a falta de otras personas idóneas.

  4. rocio Says:

    pienso que los guardadores deberian ser prioridad a la hora de adoptar al nilo que an estado cuidando en el ultimo tiempo.. es imposible no querer a un pequeño, y es imposible que siendo esta niña tan pequeñita el haberse apegado a sus padres, para ella ellos son sus padres, no ven el daño spcologico que le causarian, la justicia chilena,,, deja mucho que desear, deberian cambiar eso.. para evitar seguir haciendole daño a muchos niños mas, yo estoy con esta familia, deberian darle la adopcion si o si.

    • hcorralt Says:

      Gracias por el comentario. Claramente hay que cambiar la política de que guardadores no pueden adoptar, sobre todo si los dejan quedarse con los niños tanto tiempo.

  5. Brenda Says:

    Yo creo que Sename y toda su organización debe reestructurarse y transparetarse antes de exigir que se “cumpla que los guardadores acaten sus leyes” es inaudito lo que ha pasado y si tanto les ha disgustado que la televisión .los Medios en general según usted hcorralt y Manuel Cabrera García ,. debiera transparentarse hasta llegar a las últimas consecuencias. . entregando sus cargos los que han hecho mal su trabajo… sepan ustedes que gracias a los Medios de Comunicación se ha sabido lo triste del sistema por llamarlo más bonito
    Podría hacer otra columna pero esta vez con la Investigación que está haciendo Unicef a la cual han tratado de acallar… ese si que tendría cuorum..
    —————————————————————–
    Los guardadores deberían tener la primera prioridad de adoptar .
    ————————————————————..
    … mucho más se va a saber ….

  6. Victor Jaramillo Says:

    Debo señalar que el Sistema que regula el Sename, se encuentra muy malo.- Ellos dicen dar cumplimiento a lo dicta la Ley de Adopción, pero les puedo decir que no es así, existen dos casos en Puerto Montt, donde el Sename a restringido en forma ilegal,los casos de Don Rubén Díaz y de la Familia Bobadilla Pradenas, quienes han sido amedrentados por la PDI, mediante ordenes judiciales que en la práctica no tienen fuerza legal, respecto a la citada orden Judicial; como asimismo mediante amenazas personales por parte del Servicio Social del Hospital Base de Puerto Montt, donde hacen entrega de los menores como si fueran un producto en venta, haciéndoles firmas convenios para la atención de menores, sin dar a conocer sus derechos como posibles padres adoptivos, solamente se limitan a señalarles los deberes y obligaciones como guardadores, conforme al reglamento interno de tiene el sename; lo que es otra mentira, ya que dicho reglamento no existe, como tampoco existe en la legislación chilena que los guardadores no pueden ser padres adoptivos; sino más bien es un programa antojadizo por parte del Sename.-


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