Propinas y liberalidades de uso

Esta semana el Ministro del Trabajo anunció que el Gobierno le pondrá urgencia a un proyecto de ley que actualmente se discute en el Senado, en segundo trámite constitucional, y que ordena que los restaurantes deberán incluir en la cuenta el 10% del valor de lo consumido por concepto de propina sugerida, “la que deberá pagarse por el cliente, salvo que éste manifieste su voluntad en contrario” (Boletín Nº 8932-13: Texto del proyecto). La iniciativa parece seguir la misma lógica que la ley de donante universal de órganos en la que se presume que hay voluntad de donar los órganos para trasplantes salvo que se manifieste voluntad de no donar por declaración ante notario.

Pero una donación en la que se presume la voluntad de donar es un contrasentido. Por eso el art. 1393 del Código Civil dispone que “La donación entre vivos no se presume…”. Cierto es que agrega “sino en los casos que expresamente hayan previsto las leyes”; pero se entiende que en estos supuestos ya no hay donación sino el cumplimiento de un deber legal y, por tanto, un pago. Es lo que se desprende del art. 2299 del mismo Código: “Del que da lo que no debe, no se presume que lo dona, a menos de probarse que tuvo perfecto conocimiento de lo que hacía, tanto en el hecho como en el derecho”.

La propina, que no sólo se da en restaurantes, sino en muchos otros servicios personales (bomberos de bencineras, acomodadores de cine, mozos de hoteles, taxistas), podría ser calificada de una donación remuneratoria. Conforme al art. 1433 del Código Civil, son de este tipo las donaciones “que expresamente se hicieren en remuneración de servicios específicos, siempre que éstos sean de los que suelen pagarse”. A ello parece que debe agregarse el requisito de que los servicios no den acción contra la persona servida para obtener su pago, lo que surge de lo previsto en los arts. 1738 y 1792-9 del Código Civil.

Un ejemplo típico, y frecuente en la práctica, es el servicio que un profesional (médico, abogado, arquitecto) presta a un familiar o amigo excluyéndose todo honorario o retribución, pero que en abstracto tiene un valor económico. Si el beneficiario del servicio regala un determinado bien a su amigo o familiar que ha trabajado gratuitamente en su favor, ese regalo será una donación, pero remuneratoria.

¿Es la propina un caso de donación remuneratoria? Mi respuesta es negativa, ya que la propina no sustituye la remuneración que podría tener el prestador del servicio. Lo que motiva a quien da una propina es el uso o convencional social de conceder una pequeña suma de dinero como premio por buen desempeño y que va más allá de lo que merece recibir por remuneración el prestador del servicio de parte de quien corresponda (normalmente su empleador directo).

La propina puede caber mejor en la categoría de las llamadas “liberalidad de uso” que se distinguen de las donaciones justamente porque se trata de regalos moderados que impuestos por los usos o las costumbres sociales. Así, los regalos de cumpleaños, de bautismo, de aniversario, de graduación, etc. El Código Civil italiano distingue claramente las liberalidades de uso de las donaciones; su art. 770 inc. 2º dispone que “Non costituisce donazione la liberalità che si suole fare in occasione di servizi resi o comunque in conformità agli usi” (“no constituye donación la liberalidad que se suele hacer con ocasión de servicios prestados o en conformidad a los usos”).

Nuestro Código Civil contempla la distinción aunque de modo implícito. Se deduce de lo dispuesto en el art. 1188 inc. 2º que señala que no se consideran donaciones “los regalos moderados, autorizados por la costumbre en ciertos días y casos, ni los dones manuales de poco valor”. Parece claro que en estos “dones manuales de poco valor” deben incluirse las propinas.  Al art. 1188 inc. 2º, para identificar las liberalidades de uso pueden añadirse los arts. 402 inc. 3º y 1792-15 Nº 1. La expresión “don manual” proviene del francés: “don manuel”, que significa traspasar un bien “de mano en mano”.

La importancia de distinguir liberalidades de uso y donaciones, como lo ponen de manifiesto las disposiciones citadas, reside en que las liberalidades no están sujetas al régimen especial de restricciones y formalidades que se imponen a las donaciones, ni se les trata como tales.

Veremos si las propinas de los garzones de restaurantes continuarán siendo una liberalidad de uso o se convertirán en una “sugerencia legal que no podrá resistirse”.

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One Comment en “Propinas y liberalidades de uso”


  1. Conforme con que se trata de una liberalidad de uso. En contra q se la regule legalmente. Perjudica al trabajador, la práctica dice q algunos empleadores eluden o disminuyen el pago de remuneraciones con cargo a la propina, lo que no corresponde. Tampoco creo que la ley deba regular todos los casos específicos, salvedad la especifidad que tengan algunos trabajos, como la gente de mar o el transporte, por ejemplo, pues,la sobreregulación termina sobrepasada en términos fácticos. Me parece q el tema debe enfocarse laboralmente y no civilmente, careciendo de sentido la ley de la propina.


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