El “Estado laico” del programa de Michelle Bachelet

Como es tradicional, el pasado 1º de noviembre, día de Todos los Santos, los cementerios se llenaron de personas que concurrían a visitar las tumbas de sus familiares y amigos difuntos. Todos quienes acuden a ellos pueden ver que la casi totalidad de los nichos, mausoleos y sepulturas tienen diversas imágenes y signos religiosos: predomina la cruz y el crucifijo, pero hay también imágenes del Sagrado Corazón, de la Virgen María en sus distintas advocaciones, ángeles, etc. También pueden encontrarse símbolos de religiones no cristianas como la estrella de David o la medialuna.

Los símbolos sacros están presentes en nuestra vida en comunidad (en calles, plazas, parques y edificios públicos), y no se encuentran sólo en los templos o en los domicilios particulares de los creyentes. ¿Contradice esto la separación de Iglesia y Estado establecida en nuestra República desde la Constitución de 1925? ¿Va contra la aconfesionalidad del Estado? ¿Vulnera su carácter laico?

Así parece entenderlo el programa de gobierno presentado por Michelle Bachelet. Dentro del contenido de una nueva Constitución, y bajo el epígrafe de “Estado laico” se lee: “La Nueva Constitución, junto con reafirmar la separación entre el Estado y las Iglesias, y la neutralidad del Estado frente a la religión, con el pleno respeto por las creencias religiosas y éticas de las personas, y la práctica del culto; garantizará la igualdad entre las distintas confesiones religiosas”. Se observa que se estima insuficiente la actual regulación constitucional de la separación entre Estado e Iglesias, y se propone “reafirmarla” y añadir a ella la “neutralidad del Estado frente a la religión”.

No se especifica en qué se concretará esta nueva versión de la aconfesionalidad estatal, salvo en un aspecto: los símbolos religiosos; de manera categórica, se declara: “Asimismo, deberán suprimirse de la ley y de las reglamentaciones relativas a poderes del Estado toda referencia a juramentos, libros o símbolos de índole religiosa” (Chile de todos. Programa de gobierno Michelle Bachelet 2014-2018, p. 30: Texto en pdf).

La expresión “relativas a poderes del Estado” es muy amplia y parece abarcar gran parte de, sino toda, la actividad de las autoridades estatales, sean nacionales, regionales o locales. De partida el juramento de los altos cargos públicos (la misma Presidencia) debería eliminarse, dejándose sólo – nos imaginamos– la promesa de buen desempeño. Lo mismo el juramento de los futuros abogados, que se hace ante la Corte Suprema o el de los testigos en un proceso judicial. La Biblia, la Torah, el Corán no podrán aparecer en dichos juramentos ni en otras actividades relacionadas con la gestión de las autoridades públicas. La capilla ecuménica de la Moneda debería ser clausurada. Menos podrá haber ceremonias en que un ministro de culto lee un texto sagrado o bendice con agua u otro símbolo religioso para inaugurar alguna obra del Estado. ¿Qué será de oficios como el Te Deum de fiestas patrias, tanto católico-ecuménico como evangélico, al que concurren representantes de todos los poderes del Estado, lleno de libros, cantos y símbolos religiosos (incluido el incienso)? ¿Se deberá eliminar la invocación a Dios en la apertura de las sesiones del Congreso? Podría cuestionarse que se mantengan los signos religiosos en los bienes nacionales de uso público, ya que ellos son administrados por uno de los poderes del Estado; correrían peligro hasta las populares “animitas” instaladas al borde de carreteras y caminos públicos.

La propuesta de eliminación de los símbolos religiosos lejos de reafirmar la configuración de un Estado laico, es más bien su negación a través de la imposición de una doctrina confesional que suele denominarse laicismo, para oponerlo a la concepción de una equilibrada y sensata laicidad jurídica y social. El Estado laicista, no es un verdadero Estado laico, ya que no acoge la idea de una simple “aconfesionalidad”, sino de una “contraconfesionalidad”; a saber, que la religión no debe desempeñar misión alguna en la vida pública y que, cuando más, ha de ser tolerada si se le confina a la vida doméstica y privada de los creyentes. El laicismo vulnera la libertad de religión y de creencias, ya que niega que lo religioso pueda expresarse en la sociedad civil y pueda hacer oír su voz en los debates que se suscitan en una democracia genuinamente pluralista.

Mucho más democrática y compatible con una libertad de religión robusta es la propuesta de una laicidad, que lleva al Estado a reconocer la dimensión comunitaria de las expresiones religiosas y a acoger el aporte que las diversas confesiones pueden hacer en la deliberación ética. El expresidente de Francia Nicolás Sarkosy propuso el término de “laicidad positiva” como una enmienda de la política francesa en un discurso pronunciado el 20 de diciembre de 2007, con motivo de su nombramiento como “canónigo de honor” de la  Basílica de Latrán. En dicho discurso, señaló que “la República tiene interés en que exista también una reflexión moral inspirada en convicciones religiosas. En primer lugar, porque la moral laica corre el riesgo de agotarse o de transformarse en fanatismo cuando no está respaldada por una esperanza que llene la aspiración al infinito. Y también porque una moral desprovista de lazos con la trascendencia está más expuesta a las contingencias históricas y finalmente a ceder a la facilidad”.  De esta manera, auspició comprender el ideal del Estado laico, no desde la perspectiva del laicismo hostil, sino desde una laicidad positiva “es decir, una laicidad que, al mismo tiempo que vela por la libertad de pensar, de creer y de no creer, no considere que las religiones son un peligro, sino más bien una ventaja” (Ver texto del dirscurso en Le Monde).

El “Estado laico” del programa de Michelle Bachelet, proponiendo la eliminación pública de los juramentos, libros y símbolos religiosos, parece ir por la vía contraria a la recomendada por esta laicidad positiva, que, por lo demás, es la que hasta ahora, y con pocas excepciones, ha prevalecido en Chile desde 1925.

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15 comentarios en “El “Estado laico” del programa de Michelle Bachelet”


  1. Que cada quien crea en las entelequias que quiera creer, pero no me hagan jurar por cosas irreales. Con el derecho basta; si alguien pretende que le nazca responsabilidad ante dios que se haga en otro ámbito (el que corresponde); ni en el Estado ni particularmente en los tribunales.

    Esto es un primer paso positivo pero todavía la ligazón iglesia (católica, apóstolica y romana únicamente) es palmatoria. Todavía gozan de muchos privilegios, pero claro, para el que ve reducido sus derechos o privilegios siempre toda medida es injusta o equivocada.

    • hcorralt Says:

      Estoy de acuerdo con que no se debe obligar a jurar a los que no creen en una trascendencia, pero por lo mismo no se debe obligar a simplemente prometer al que sí cree y le parece importante el juramento. Lo justo es dejar la alternativa para que decida la persona, tal como sucede ahora en la mayor parte de los casos.

  2. Godzila Says:

    La mano derecha de Bachelet en su paso por las Naciones Unidas fue la tristemente célebre ex ministra de igualdad de la España de Zapatero Bibiana Aído, quien consideraba a un feto de 14 germanas de gestación como un “ser vivo” pero no un “ser humano”, al más puro estilo hitleriano.

  3. alejandro Says:

    Me gustaria pudieras ampliar tu comentario, para poder entender de mejor manera la diferensia entre laico y laicismo..
    gracias

  4. Daniel Monrroy Says:

    Muchas gracias por la información, me queda más claro el tema.
    ¿tiene alguna información de la implicancia del programa de Bachelec en el tema de educación y religión?

    • hcorralt Says:

      El programa completo puede descargarse del blog. No hay referencia explícita sobre el punto educación y religión, pero sí varias medidas que podrían restringir la libertad de enseñanza.

  5. NÉLIDA CAMPOS Says:

    porque habéis desobedecido al Rey, verás la calamidades que vienen para que entiendas que no hay otro sobre ÉL, su nombre JEUCRISTO, quien va a permitir el Programa de Gobierno que este mundo se merece, de acuerdo a esa obediencia y respeto por el otro.DIOS LES ENTREGUE LA LUZ PARA VOTAR BIEN……..

  6. sonia ortega Says:

    anticristo la señora Bachelet?

  7. felipeolayo Says:

    Encuentro lamentable, que nuestras libertades se vean coartadas por un socialismo de esencia populista y no creyente.

  8. demian Says:

    Chile es un pais catolico y creyente, por algo la virgen del carmen es la patrona de las fuerzas armadas advocacion a la que se encomendaron los padres de la patria… chile tiene tras un pasado y un presente creyente… no pueden sacar de lugares publicos los signos religiosos!! chile esta plagado de ellos! no estoy de acuerdo que se eliminen nuestros simbolos religiosos que an permanecido en nuestra historia… el cerro de la virgen de santiago no me digan que la van a sacar? jajajjajajaj es una estupides todo esto me arrepiento de aver votado por esta señora! bachelett


  9. El mundo sería un mejor lugar sin religiones. Así como no tiene mucho sentido poner la bandera del país en que naciste en tu tumba, tampoco lo tiene poner el símbolo de la religión que sigues. Es sólo cobardía, ignorancia, e intolerancia lo que lleva al religioso a interpretar todo como un ataque a su persona. Sólo una mente pequeña se asusta cuando sus ideas se abren al cuestionamiento.

    Y corrijo a varios de los que comentan. Chile no es un país religioso. Es un país lleno de hipócritas que dicen seguir una religión pero no van a misa, no respetan sus dogmas y no leen sus libros. Cuando esos chilenos dejen de ser cobardes y se asuman como agnósticos, se van a caer todas las religiones.

    • hcorralt Says:

      Respeto su opinión, pero no la comparto. Para saber si Chile es un país religioso o no, debe ir a Lo Vásquez el 8 de diciembre o a La Tirana el 16 de julio…

  10. Alizandro Says:

    Esto es prinvipio de persecucion …para aprobar lo incorrecto y desplazar lo correcto en pos de las falsas e inmorales enseñanzas y doctrinas y promulgar el ateismo y el desamor a la familia y los hijos mostrandolos indiferente y frios …abortistas sin alma…


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