Firmo ante mí

La conocida frase “firmó ante mí”, con la cual muchos notarios autorizan la firma de documentos privados del más variado tipo, ha saltado a la palestra al denunciarse que los escritos por los cuales miles de ciudadanos patrocinaron las candidaturas presidenciales de Tomás Joselyn-Holt y Franco Parisi no habrían sido suscritos ante la presencia del notario que aparecía autorizando el trámite conforme a la ley.

Se ha suscitado una polémica sobre cuál debe ser la función del ministro de fe al autorizar la firma de instrumentos privados: si presenciar directamente la suscripción del documento o sólo asegurarse que la firma corresponde a la identidad de la persona, aunque ello se obtenga por medios diversos de la comparecencia personal del suscritor ante el notario, por ejemplo a través de dependientes o auxiliares de éste.

Viendo lo que señala el Código Orgánico de Tribunales, que regula la función notarial, hemos de comprobar que no se contempla en realidad que los notarios deban dar fe de que una persona haya firmado “ante él”, en el sentido literal del término. El art. 401 Nº 10, menciona como función de los notarios el “autorizar las firmas que se estampen en documentos privados, sea en su presencia o cuya autenticidad les conste”. Se ve que la norma no exige la presencia del suscriptor, sino sólo que conste al notario la autenticidad de la firma. Por su parte, el art. 425 del mismo Código dispone que “Los notarios podrán autorizar las firmas que se estampen en documentos privados, siempre que den fe del conocimiento o de la identidad de los firmantes y dejen constancia de la fecha en que se firmen”. Por esto, se concluye que, además de la autenticidad de la firma, el notario debe constatar la fecha en que el instrumento fue firmado.

La cuestión de si este trámite requiere la presencia personal del suscriptor ha llegado ante los tribunales, con motivo de la impugnación de algunos deudores sobre la calidad de títulos ejecutivos de letras de cambio, pagarés y cheques para los cuales el Código de Procedimiento Civil exige que la firma aparezca autorizada por un notario (art. 434 Nº 4). Alegan que ellos no firmaron el instrumento ante el notario que aparece autorizando su firma. La jurisprudencia, sin embargo, no les ha dado la razón, ya que las Cortes estiman que la ley no exige la comparecencia personal del firmante y que basta que el notario haya constatado la autenticidad de la firma. Así, por ejemplo, la Corte Suprema, ratificando una línea de fallos anteriores, señala en una sentencia de este mismo año: “El vocablo autorizar no supone, necesariamente, la presencia de la persona cuya rúbrica autentifica y, por consiguiente, la correcta interpretación del artículo 434 Nº 4 inciso segundo del Código de Enjuiciamiento Civil, ni siquiera lleva a exigir la comparecencia ante el notario del obligado que firma un instrumento mercantil, sea pagaré, cheque o letra de cambio, bastando al efecto la sola actuación del ministro de fe autorizante y la circunstancia de que a este último le conste la autenticidad de la firma que autoriza.– Dicha interpretación, también resulta coherente con lo prescrito en el Nº 10 del artículo 401 del Código Orgánico de Tribunales, de acuerdo con el cual ésta es una de las funciones de los notarios, autorizar las firmas que se estampen en documentos privados, sean en su presencia o cuya autenticidad le conste” (C. Sup. 29 de agosto de 2013, rol Nº 289-2013, LegalPublishing CL/JUR/1934/2013).

Pero el problema se vuelve más complejo cuando se verifica que existen múltiples normas legales que no hablan de autorización de firmas, sino de documentos que deben otorgarse o firmarse ante notario. Algunas reformas del Código Civil han introducido preceptos en este sentido: el nuevo art. 548 señala que el acto constitutivo de una asociación o fundación puede otorgarse por escritura pública “o privada suscrita ante notario”; y el nuevo art. 2489 dispone que el pacto de subordinación de créditos debe constar de escritura pública o “documento privado firmado ante notario y protocolizado”.

De esta misma especie es la norma de la ley de votaciones populares y escrutinios que regula la presentación de candidaturas independientes a la Presidencia de la República.  El art. 13 de la ley Nº 18.700, de 1988 dispone: “El patrocinio de las candidaturas independientes a Presidente de la República deberá suscribirse ante cualquier notario por un número de ciudadanos, habilitados para ejercer el derecho a sufragio…”.

La cuestión que se presenta, entonces, es si estas normas, que requieren de que un acto debe suscribirse o firmarse ante notario, son especiales respecto de las disposiciones sobre autorización de firmas de la regulación común del Código Orgánico de Tribunales, o más bien son expresiones que deben ser interpretadas, no literalmente, sino conforme a lo previsto en esta regulación común. En lo que concierne al patrocinio de candidaturas pareciera que debiera prevalecer la primera interpretación, ya que el art. 129 de la ley Nº 18.700, sanciona con reclusión menor en su grado mínimo a medio, al notario “que autorizare la firma o impresión dactiloscópica de un elector, sin exigir su comparecencia personal en el acto de suscripción del patrocinio a una candidatura”.

La misma utilización de la fórmula “firmó ante mí” en vez de la de “autorizo la firma” puede considerarse un argumento para pensar también que la primera es la interpretación correcta.

Otra cosa es si dichas normas, sobre todo la de la candidaturas independientes, no debieran modificarse para exigir sólo que la firma sea autorizada ante notario u otro ministro de fe (por ejemplo, algún funcionario del Servel) conforme a las reglas comunes, para dar mayores facilidades al trámite de su inscripción y participación electoral.

Veremos qué resuelven los tribunales, tanto penales como disciplinarios, que están conociendo de las denuncias, a las que ahora se ha añadido la acusación, mucho más grave, de que algunas de dichas firmas no sólo no habrían sido rubricadas personalmente ante notario sino que serían derechamente falsas por no corresponder a la persona que se supone otorgó el patrocinio para la candidatura presidencial que la presentó ante el Servel.

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2 comentarios en “Firmo ante mí”

  1. Sofía Says:

    Buenas Tardes

    Me gustaría saber qué sucede en el caso de los candidatos independientes para ser consejal o alcalde, ¿Es necesaria la comparecencia personal en la notaría de los patrocinantes? ¿la ley establece asi como en el caso del patrocinio a la candidatura de Presidente, una sanción al notario en caso que la comparecencia no fuere personal?

    Desde ya, muchas gracias por su aclaración.


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