Adopciones irregulares

Impacto ha causado un reportaje de Ciper en el que se da cuenta de que los años ’60 y ’70 se habría producido una serie de adopciones irregulares de niños recién nacidos. Los testimonios que se recogen en la investigación periodística hablan de muchachas de familias acomodadas que, al quedar embarazadas siendo solteras, eran presionadas por sus propios padres para que entregaran sus hijos en adopción al momento mismo de nacer. Para lograrlo se habrían valido del apoyo de médicos que se hacían cargo de encontrar unos padres adoptivos y entregar a ellos el neonato. Más aún, se acusa a un sacerdote católico que habría participado para convencer a las jóvenes madres para que entregaran a sus hijos, aunque la versión de éste es que su intervención, en el contexto de la época, era tratar de evitar que las familias obligaran a la madre a abortar. Algunos denunciantes agregan que se llegó decir a las madres que sus hijos habían nacido muertos, en memoria de los cuales el sacerdote habría celebrado misas haciéndose cómplice del engaño. El dramatismo de los casos se incrementa cuando se informa que algunos de esos jóvenes padres, al descubrir, muchos años después, que sus hijos no habían muerto sino que habían sido dados en adopción, emprendieron su búsqueda y sorprendentemente consiguieron dar con ellos, ya adultos. Éstos han asumido actitudes diversas sobre si desean conocer y relacionarse con sus padres biológicos (Ver reportaje de Ciper).

Suponiendo que lo denunciado en el reportaje es verídico, parece claro que las adopciones que se han tramitado sin el consentimiento de la madre o padre biológicos serían constitutivas de ilícitos penales, aunque, por el tiempo transcurrido, puede que la responsabilidad penal esté extinguida por la prescripción. Pero, aunque así fuera, ello no obsta a que pueda pedirse la nulidad de esas adopciones que deben ser calificadas de ilegales y fraudulentas.

La actual ley de adopción, la ley Nº 19.620, establece que el adoptado, actuando por sí mismo o, en caso de ser menor de edad o incapaz, por medio de un curador especial, “podrá pedir la nulidad de la adopción obtenida por medios ilícitos o fraudulentos”. Se trata, pues, de una acción privativa del adoptado y, por tanto, no puede ser ejercida ni por los padres biológicos ni por los padres adoptivos. Los demandados debieran ser los padres adoptivos. Es competente para conocer del juicio el juez de familia del domicilio o residencia del adoptado, en el plazo de cuatro años. Pero este plazo de prescripción se cuenta desde “la fecha en que el adoptado, alcanzada su plena capacidad, haya tomado conocimiento del vicio que afecta a la adopción” (art. 38 ley Nº 19.620).

Podría plantearse que a las adopciones irregulares denunciadas por Ciper no puede aplicarse esta disposición, ya que la ley Nº 19.620 entró en vigencia sólo 1999. Se trataría de un problema de efectos de la ley en el tiempo, que habría que solucionar con algunos criterios tomados de la Ley sobre Efecto Retroactivo de las Leyes de 1861. Pero si observamos las leyes que podrían haber estado vigentes a la época de los hechos, vemos que contienen disposiciones sustancialmente coincidentes con la contemplada en la ley Nº 19.620 e incluso más favorables para el adoptado cuya adopción ha sido conseguida fraudulentamente.

En la década de los ’60 y ‘70 estuvo vigente la ley 16.343, sobre legitimación adoptiva, publicada el 20 de octubre de 1965; el art. 12 de este cuerpo legal disponía que “el legitimado por adopción podrá siempre pedir la nulidad de la legitimación adoptiva por fraude o dolo en la constitución de esta filiación”. Esta ley fue derogada por la ley Nº 18.703, de 10 de mayo de 1988, que sustituyó la legitimación adoptiva por la “adopción plena”, pero que igualmente determinó que “el adoptado podrá siempre pedir, en juicio ordinario, la nulidad de la adopción plena obtenida fraudulentamente” (art. 38 ley Nº 18.703).

Puede concluirse, de este modo, que si se aplicara cualquiera de estas leyes, anteriores a la actualmente vigente, la acción de nulidad por adopción fraudulenta seguiría correspondiendo exclusivamente al adoptado, pero esta vez sin plazo, es decir se trataría de una acción imprescriptible.

La imprescriptibilidad podría ser relevante, ya que, por lo que se sabe, si bien los adoptados que han sido identificados no han querido modificar su relación con la familia adoptiva, esta opinión podría cambiar en lo venidero.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Derecho de Familia, Derecho de la persona

Etiquetas: , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

2 comentarios en “Adopciones irregulares”

  1. Manuel Cabrera García Says:

    Tengo una duda sobre el tema. Es probable que se hay producido una suplantación de parto, es decir, que el adoptante no tenga jurídicamente tal condición, sino que al suplantarse el parto, se le haya tenido como madre biológica del menor. ¿En tal caso se aplica la solución planteada?

    • hcorralt Says:

      El reportaje habla de adopciones, pero puede que ésta se haya omitido y simplemente se inscribe en el Registro Civil al niño como hijo de los que quieren acogerlo. En tal caso, también hay delito y en el plano civil proceden acciones de impugnación de la maternidad y de reclamación de la verdadera paternidad/maternidad o de la filiación. Hay que recordar que acciones de reclamación son imprescriptibles.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: