“Manos al fuego”: la fidelidad puesta a prueba

Chilevisión ha puesto en pantalla el programa “Manos al fuego”, que se supone es una especie de docurreality que busca comprobar hasta dónde resiste la tentación una persona que es falsamente seducido por una actriz o actor para que sea infiel a la relación sentimental que la une con su polola o polola.

El programa se basa en el método de cámaras ocultas y cuenta con la complicidad remunerada del miembro de la pareja que desea probar la fidelidad de su enamorado o enamorada. Se le van dando premios en dinero si la víctima de la puesta en escena resiste las diversas insinuaciones amorosas que le hace el actor o actriz que se hace pasar por alguien que se siente intensamente atraído por ella. Como generalmente el acosado o acosada en algo cede, antes de que se concrete algún acto físico se hace irrumpir a la supuesta ofendida quien le enrostra su culpabilidad, todo ello frente a las cámaras.

No siempre la cosa resulta como los productores del programa hubieran querido. Esta semana se supo que un joven profesional interpuso un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Santiago solicitando que se prohíba al Canal de Televisión exhibir las imágenes captadas cuando su novia aceptó participar en el programa, y para ello le pidió que pasara a buscar su celular a un hostal. Allí lo esperaba una actriz, especialmente atractiva, que se hizo pasar por una mujer que atravesaba momentos difíciles y se le insinuó abiertamente. Todo ello era grabado, sin que lo supiera, y mientras su polola junto a los conductores del programa observaban las imágenes en un lugar vecino. El profesional pudo resistir esos embates, pero incurrió en una mentira cuando negó que estaba pololeando. Su polola irrumpió en el lugar del acoso y lo increpó, todo ello delante de las cámaras. Al darse cuenta de la trampa en la que había caído el joven rechazó dar su consentimiento a la transmisión del programa. El canal comenzó a llamar a la polola que había recibido $ 200.000 por participar para obtener que consiguiera la autorización. Ella, después de perdonar el error de su pololo, se puso de su parte y manifestó su negativa a que el programa transmitiera las imágenes obtenidas y restituyó el dinero (Ver nota en biobiochile.cl).

El recurso de protección invoca que el canal incurrió en un acto ilegal y arbitrario que lesionó el derecho a la honra del profesional filmado. Chilevisión al informar el recurso explica que a todos los participantes se les pide que cedan sus derechos de imagen y autoricen la transmisión del programa, por lo que en este caso, al no haberse conseguido la autorización de los interesados, las imágenes captadas no serían emitidas.

Veremos lo que resuelve la Corte de Apelaciones; es posible que rechace el recurso si confía en la promesa del canal recurrido de que no exhibirá las imágenes no autorizadas. Pero el suceso debería hacer pensar a los responsables de este tipo de programas. En primer lugar, porque sus organizadores están incurriendo en una conducta ilícita e incluso sancionable penalmente. No basta con la intención de obtener la autorización de la víctima del montaje para exhibir las imágenes captabas subrepticiamente. El solo hecho de filmar a alguien en un espacio o situación que él entiende como privada lesiona su derecho a la vida privada, incluso aunque resista estoicamente los embates de la persona que pretende seducirlo. El art. 161-A del Código Penal sanciona con la pena de reclusión menor en cualquiera de sus grados y multa de 50 a 500 Unidades Tributarias Mensuales al que sin autorización del afectado y por cualquier medio, capte, grabe, filme o fotografie imágenes o hechos de carácter privado que se produzcan, realicen, ocurran o existan en recintos particulares o lugares que no sean de libre acceso al público.

Sin perjuicio de las implicancias penales de la utilización de cámaras ocultas, cabe preguntarse si la víctima de un montaje de este tipo podría ejercer exitosamente una acción de responsabilidad civil pidiendo indemnización de los daños no patrimoniales causados, entre los cuales podría estar la ruptura de su relación amorosa con la persona a la cual le fue infiel por causa de la tentación excesiva a la que fue artificialmente expuesto.

En primer lugar, habría que aclarar que la demanda podría interponerse únicamente contra el canal de televisión, sin que sea necesario que la víctima demande también a su pareja. Es cierto que habría coautoría en la conducta de montar un escenario para “probar” la fidelidad, pero se aplicaría la responsabilidad solidaria prevista por el art. 2317 del Código Civil. De este modo, el canal de televisión, siendo uno de los autores del hecho ilícito, podrá ser demandado por el total de los perjuicios causados.

Enseguida, debe acreditarse que hay un delito o cuasidelito y una relación de causalidad entre éste y los daños padecidos por la víctima.

Nos parece que se trata de un delito civil puesto que la conducta ha sido realizada con la intención positiva de inferir injuria (art. 44 del Código Civil). Hemos de destacar que la expresión “injuria” tiene en este precepto el significado de algo contrario a Derecho (iniura). El canal de televisión monta todo el escenario consciente de que está atentando contra el derecho a la vida privada de la persona que es engañada y sorprendida por el montaje destinado a probar su lealtad amorosa. Hay, por tanto, dolo, y no mera negligencia o culpa.

Tal vez la cuestión más compleja es la de la relación de causalidad, sobre todo si se descarta la teoría de la equivalencia de las condiciones o de la conditio sine qua non. Si se aplicara esta última concepción, sin duda habría causalidad ya que es fácil sostener que suprimiendo mentalmente las seducciones inducidas por el actor o actriz, la infidelidad no se habría producido. Si aplicamos la teoría, hoy más aceptada, de la limputación objetiva también podríamos llegar a la misma conclusión. En efecto, uno de los criterios de la doctrina de la imputación objetiva es el llamado “incremento del riesgo general de la vida” que permite afirmar la causalidad cuando la conducta del agente ha elevado los riesgos de sufrir daños más allá de los estándares de aceptación normal de los riegos que implica ordinariamente la convivencia humana. Es evidente que cuando se pone a la víctima en una situación montada específicamente para intentar que cometa infidelidad se están incrementado de manera relevante los riesgos de incumplir los deberes sentimentales para con la polola o el pololo.

Cierto es que los daños se deben también en parte a la culpa de la propia víctima que sucumbió a las seducciones provocadas por el programa, pero estamos ante una culpa que contribuye al resultado y no es exclusiva o excluyente de la conducta dolosa del canal de televisión. Por ello, el juez, conforme a lo dispuesto al art. 2330 del Código Civil, podrá reducir el monto de la indemnización pero no descartarla del todo.

Al igual que en otros programas de televisión que utilizan el deleznable método de las cámaras ocultas, con el que comentamos son los ejecutivos y sus empresas los que pueden terminar quemándose las manos.

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3 comentarios en ““Manos al fuego”: la fidelidad puesta a prueba”

  1. hcorralt Says:

    Contrariamente a lo que imagina, y correctamente a mi juicio, la Corte de Apelaciones de Santiago acogió el recurso de protección y ordenó borrar las grabaciones. Ver texto del fallo: http://www.pjud.cl/documents/396729/0/MANOS+AL+FUEGO+ACOGE.pdf/12b99308-9c89-4ee0-b352-eac6d9546f86

  2. Cristian Says:

    Es horrible lo que pasa en la TV de hoy. Hay que recordar el programa del sr. Sutherland en el que se privó de libertad a un menor de edad, quien tenía problemas de consumo de drogas incluso. También ahí se trató de montar un robo dejando un auto con las llaves puestas en una zona donde hay jóvenes vulnerables, pobreza y marginalidad. Creo que esto pasa porque se dejó de lado la función educativa que tenía la tv (que tiempos aquellos en que canal 13 pasaba Teleduc los fines de semana en la mañana). Ahora el mercado es el que decide, las universidades abandonaron (unas forzadamente otras de manera voluntaria) sus señales y pasan estas cosas. El domingo, a eso de las 4PM, dejé la tv prendida, y estaban repitiendo un episodio del programa “Atrapa los millones”, había un matrimonio concursando y el conductor les preguntaba insistentemente por “posiciones sexuales favoritas” “lesiones sufridas al realizar el acto sexual” y preguntas de ese estilo. Me dio pena y rabia escuchar eso, un domingo en la tarde y en Canal 13. Los responsables son el mercado y la Concertación que dejó que esto pasara (Piñera tampoco hizo mucho, cuando compró CHV era uno de los canales más vulgares de la tv). Estamos en tiempos de decadencia moral.

  3. hac Says:

    Muy interesante……..El derecho omnipresente…. hasta en los temas más frívolos…. me pregunto quién asesora jurídicamente a este canal decadente de cuarta …. la excepción sólo Tolerancia 0.
    slds.,


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