El concurso de Farkas para el día del trabajador

El empresario Leonardo Farkas, que se ha hecho famoso, además de por su peculiar estilo de vida, por sus cuantiosos donativos a diversas personas y por los más variados motivos, hizo noticia esta semana cuando anunció a través de sus redes sociales, twitter y facebook, que con ocasión del día del trabajador repartiría 50 millones de pesos, premiando con 5 millones a diez trabajadores de todo el país que tuvieran historias de esfuerzo y superación que destacaran y sirvieran de ejemplo para todos. Por medio de postulaciones enviadas a ciertos programas de distintos canales de televisión se fueron seleccionando los elegidos, cuyos nombres iban siendo anunciados por el mismo Farkas en sus redes sociales. El 1º de mayo eligió al décimo ganador: un profesor de Hualqui que llevaba cinco meses dando clases sin recibir su sueldo. Ante algunos comentarios críticos que preferían la historia de un maestro de la construcción, pese a su falta de piernas, trabajaba como enfierrador, Farkas le asignó también un premio de 5 millones de pesos, con lo cual finalmente fueron 11 los trabajadores favorecidos. (Ver listado en emol).

Este curioso concurso nos lleva a preguntarnos sobre su configuración jurídica: ¿declaración unilateral, oferta a persona indeterminada, contrato con persona por determinar? ¿Podría Farkas haberse arrepentido y revocado su voluntad de asignar los 50 millones de pesos? ¿Tienen acción los favorecidos para demandar el premio ofrecido?

La figura jurídica más próxima a la comentada es la llamada promesa pública de recompensa, que tiene sus raíces en la institución romana de la pollicitatio, por la cual quien ofrece entregar a la ciudad una suma de dinero o realizar una obra pública de utilidad, con motivo de su candidatura o su elección para un honor o cargo público, queda obligado a cumplir aquello que prometió (cfr. Digesto 50, 12). En el derecho moderno, es regulada por los §§ 656 a 661ª del B.G.B. (Código Civil alemán). Según el § 656, si alguien, por medio de anuncios públicos, ofrece una recompensa por realizar un acto, incluyendo la obtención de un resultado, será obligado a pagar la recompensa a la persona que ha realizado el acto aunque ésta no hubiera actuado con vistas a dicha promesa.

Por el § 658 se dispone que la promesa es revocable en tanto no se haya realizado el acto, pero siempre que se anuncie por los mismos medios por los cuales se comunicó la promesa.

Entre nosotros, la figura de la promesa de recompensa está reconocida en el art. 632 inc. 2º del Código Civil, que se refiere a la persona que encuentra una cosa mueble perdida. Si ésta realiza las diligencias exigidas por la ley (denuncia de cosa al parecer perdida), tiene derecho a un premio de salvamento que se deduce del precio obtenido por la subasta pública de la especie (art. 630 CC). Si el dueño aparece antes de la subasta se le entregará la especie, pero deducidas las expensas y lo que a título de salvamento determine la autoridad competente. Pero “si el dueño hubiere ofrecido recompensa por el hallazgo, el denunciador elegirá entre el premio de salvamento y la recompensa ofrecida” (art. 632 inc. 2º CC). Se observa que el descubridor de la cosa perdida tiene un derecho optativo a exigir la recompensa que hubiere ofrecido el dueño por la restitución de la cosa perdida. Si tiene este derecho es porque la promesa de recompensa es obligatoria o genera una obligación.

Una modalidad de promesa pública de recompensa es el concurso por premio. En este caso, se ofrece una recompensa en la calidad de un premio a quien resulte vencedor de una competencia del género que sea: artística, deportiva, cultural, etc. Normalmente, el organizador del concurso establece las bases que contienen las reglas que regulan la participación en el concurso y la selección del o los ganadores.

En estos casos, por mucho que pueda existir un deber de no revocar el llamado a concurso, pareciera que una vez que concurren participantes, se perfecciona un contrato entre ellos y quien los convocó, de modo que el derecho al premio de los concursantes no surge de una declaración unilateral de voluntad del organizador sino de un acuerdo de voluntades entre éste y los que aceptan participar en la competencia.

Nos parece que esta es la figura que puede aplicarse al concurso de Farkas. Solo que en este caso los participantes no compiten por un premio para ellos, sino para las personas que ellos estiman que merecen ese premio de acuerdo a la finalidad del concurso. Podemos pensar que junto con el concurso por premio existe una estipulación en favor de tercero, regulada entre nosotros por el art. 1449 del Código Civil. Se hace necesario, en consecuencia, que el tercero beneficiario acepte, expresa o tácitamente, la asignación del premio. Mientras no concurra esta aceptación, podría revocarse el premio por acuerdo entre el organizador y los postulantes.

Aceptado el premio, el ganador puede demandar su pago, y tendrá acción civil para ello. Por cierto, la misma demanda podrá constituir aceptación tácita, a falta de otra anterior.

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2 comentarios en “El concurso de Farkas para el día del trabajador”

  1. KKI Says:

    buen dia colega, el pacto in contraendo, en discusion en La Haya, podria ser una figura similar, en cuanto declaracion unilateral de voluntad con resultado obligacional. Y volviendo al caso internacional, muy util seria que formulara un comentario a dicha materia, escasamente tratada en doctrina. Lo de la Haya es lo mismo, aplicado al derecho de los tratados (es claramente un asunto civil, luego, huelga un comentario, que opina?).
    atte.
    KKI
    Osorno

    • hcorralt Says:

      Sí he tenido la misma impresión, con la diferencia de que para que haya obligación de fuente unilateral debe haber una declaración de voluntad en ese sentido, no bastan meros hechos como los que alega Bolivia respecto de Chile. Además, lo que no logro comprender es en qué consistiría la obligación de negociar de buena fe.


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