Sampaoli y la ANFP: ¿premios retroactivos?

La Asociación Nacional de Fútbol Profesional, ANFP, sigue ofreciendo noticias al margen de la práctica del deporte. Ahora se supo que su anterior presidente, Sergio Jadue –hoy en Miami imputado en el proceso de corrupción de la FIFA–, firmó con el entrenador de la selección nacional, Jorge Sampaoli, un anexo a su contrato de trabajo, por el cual se estipuló que el cuerpo técnico obtendría un premio de 6 millones de dólares en caso de que el equipo ganara la Copa América. El problema es que el anexo se firmó el día 30 de septiembre de 2015, mientras que la selección chilena obtuvo dicho trofeo en el partido jugado contra la selección argentina y dirimido por penales, el día 4 de julio del 2015, es decir, casi tres meses antes. El contrato principal firmado en mayo sólo preveía premios por un total de 800 mil dólares.

Según las notas de prensa, Sampaoli habría sostenido que el anexo sólo tenía por objeto aclarar que los 800 mil dólares del contrato original no eran por ganar la copa, sino por cada una de las etapas que se fueran superando en ese torneo: se trataría de un premio acumulativo.

El actual directorio de la ANFP estaría inclinándose por negar eficacia jurídica al anexo por haber sido firmado con posterioridad al logro que se pretendía premiar. Se trataría de un premio retroactivo improcedente.

Nos parece interesante analizar esta última suposición, es decir, que el Presidente de la ANFP en legítima representación de esta persona jurídica haya concordado con el entrenador de la selección que se le darían premios si alcanzaban la Copa América, lo que ya había sucedido. ¿Es válida y eficaz una estipulación como esta? La cuestión nos lleva a analizar el tema de las obligaciones condicionales, vale decir, aquellas cuyo nacimiento o extinción dependen de un hecho futuro e incierto.

Partamos señalando que la estipulación de otorgar un premio o incentivo para el logro de metas deportivas –por ejemplo, ganar la Copa América– pactadas antes del campeonato en el contrato principal, es perfectamente válida y eficaz. Se trata de una estipulación de una obligación sujeta a condición suspensiva: el hecho futuro e incierto de si el equipo logrará ese resultado. Si la selección nacional gana la Copa, como efectivamente ocurrió, nace la obligación de pagar el premio para la ANFP y al mismo tiempo Sampaoli adquiere el derecho de exigir su pago.

No es tan claro, en cambio, qué sucede si esa estipulación se pacta con posterioridad al torneo deportivo. En tal caso, en estricto rigor no estaremos frente a una condición, porque fallan su dos caracteres esenciales: no se trata de un hecho futuro, sino pasado, y tampoco estamos frente a un hecho incierto, sino seguro en cuanto a su ocurrencia. ¿Es nula entonces la estipulación? ¿Tiene efectos jurídicos?

La cuestión no está regulada por el Código Civil al tratar de las obligaciones sujetas a condición, sino en las reglas que se dan sobre las asignaciones por causa de muerte sometidas a una condición. Tenemos los artículos 1071 y 1072 que se ponen en el caso de que un testador deje una asignación a una persona pero condicionándola a un hecho que no es futuro ni incierto. Al tratarse de una disposición testamentaria, lo pasado, presente o futuro se decide teniendo en consideración el momento en que se otorga el testamento. Luego, el Código distingue si el testador otorga la disposición sabiendo que se trata de un hecho presente o pasado (por ejemplo, le dejo un legado a Pedro si vive su madre; le dejo el legado a Pedro si estuvo en París el año pasado) o si el testador hace la disposición como imponiendo la condición para un tiempo futuro (por ejemplo, le dejo un legado a Pedro si viaja a París).

En el primer supuesto, no habrá propiamente condición, por lo que se estará a lo que se dispuso: así, si la madre de Pedro vive o si éste estuvo en París, el legado será válido pura y simplemente; en caso contrario, el legado será ineficaz. El art. 1071 que regula esta situación señala: “La condición que consiste en un hecho presente o pasado, no suspende el cumplimiento de la disposición. Si existe o ha existido, se mira como no escrita; si no existe o no ha existido, no vale la disposición”.

Más compleja es la situación que se da en el segundo supuesto, esto es, cuando el testador impone la condición para tiempo futuro, a pesar de que se trata de un hecho pasado. Aquí el art. 1072 dispone: “Si la condición que se impone como para tiempo futuro, consiste en un hecho que se ha realizado en vida del testador, y el testador al tiempo de testar lo supo, y el hecho es de los que pueden repetirse, se presumirá que el testador exige su repetición; si el testador al tiempo de testar lo supo, y el hecho es de aquellos cuya repetición es imposible, se mirará la condición como cumplida; y si el testador no lo supo, se mirará la condición como cumplida, cualquiera que sea la naturaleza del hecho”.

Entonces, tenemos que distinguir: si el testador tenía conocimiento o no de que el hecho del que depende la asignación ya se había realizado. Si lo sabía, tiene validez la asignación y se tiene por cumplida la condición. Así, siguiendo con el ejemplo del legado sujeto a la condición de que Pedro viaje a París, si el testador sabía que ya había viajado a esa ciudad, la ley entiende que su intención era dejarle el legado como si la condición ya se hubiere cumplido, por tanto, pura y simplemente.

Si no lo sabía, entonces es necesario subdistinguir según si el hecho puede o no repetirse. Si no puede repetirse (por ejemplo, le dejo un legado a Pedro si se recibe de abogado), nuevamente se entiende que el testador ha querido dejar el legado, de modo que si Pedro ya se recibió de abogado antes del testamento, la condición se mira como cumplida, esto es, la asignación vale como pura y simple. En cambio, si el hecho es de los que pueden repetirse (por ejemplo, si Pedro viaja a París), la ley presume que el testador que estaba al tanto de que Pedro ya había viajado a esa ciudad, quiere que vuelva a visitarla. Se tratará por tanto de una asignación condicional de un hecho futuro e incierto que consistirá en la repetición del hecho pasado.

Estas reglas pensadas para la sucesión por causa de muerte son aplicables a las obligaciones condicionales contraídas por actos entre vivos, es decir, por contratos, ya que el art. 1493 del Código Civil dispone que “Las disposiciones del Título IV del Libro III sobre las asignaciones testamentarias condicionales o modales, se aplican a las convenciones en lo que no pugne con lo dispuesto en los artículos precedentes”. Pero la aplicación requiere algunas adaptaciones: la fecha con la que se mira lo futuro, presente y pasado será la del contrato (en el caso que comentamos, la del anexo), mientras que todo lo dicho respecto del testador deberá ser aplicado ahora a las partes contratantes (la ANFP representada por su presidente y Jorge Sampaoli).

Lo primero que habría que precisar es cuál es el tenor de las cláusulas del anexo en las que se pactó el premio “retroactivo”. Si la redacción pone como elemento determinante para el nacimiento de la obligación el que la selección chilena ya ganó la Copa América (condición impuesta como hecho pasado), conforme a lo dispuesto en el art. 1071, la condición se mirará como no escrita y la obligación es válida como pura y simple.

Pero si la redacción de la cláusula del premio se impone como para tiempo futuro: “si la selección chilena llega a ganar la Copa América”, entonces deberemos aplicar el art. 1072, y distinguir primero si las partes sabían o no que la selección había ganado el trofeo en julio de 2015. La respuesta es obvia: ambas partes conocían que el hecho había ocurrido. Si es así, debe darse el segundo paso distinguiendo la naturaleza del hecho: es de los que pueden repetirse o no. Aquí habrá que estarse de nuevo a cómo fue redactada la cláusula: si el hecho impuesto como futuro era ganar la Copa América del Campeonato 2015, es claro que no puede volver a repetirse. En cambio, si el premio se condiciona a que la selección chilena gane la Copa América, sin precisar el año del campeonato, parece, por el contrario, que el hecho es de aquellos que pueden repetirse ya que habrá nuevas Copas Américas en los años sucesivos y el equipo nacional podría dar una nueva alegría a sus hinchas coronándose como campeón una segunda vez.

Pues bien, si, conforme al tenor de la cláusula, el hecho no puede repetirse: Copa América 2015, la obligación de pagar el premio vale como obligación pura y simple. A la inversa, si el hecho puede volver a suceder: Copa América en cualquiera de sus versiones futuras, entonces la obligación vale pero queda sujeta a la condición suspensiva de que el hecho se repita, es decir, que Sampaoli dirija la selección en un próximo campeonato y logre nuevamente el triunfo.

En este último evento, habrá que tener en cuenta que si las partes no han determinado un plazo para que ocurra el hecho futuro, se aplicará el criterio doctrinal que estima que las condiciones caducan si no se cumplen en el plazo de 10 años.

Explore posts in the same categories: Derecho Civil, Obligaciones

Etiquetas: , , , , , , , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: