Aguinaldo de Navidad

En el Diario Oficial del 2 de diciembre de 2015 se publicó la ley Nº 20.883, por la cual se establece el reajuste remuneracional para los trabajadores del sector público. Uno de los objetivos de la ley es determinar lo que debe pagarse a estos trabajadores por los conceptos de “aguinaldo de Fiestas Patrias” y “aguinaldo de Navidad”. El objetivo parece suficientemente importante como para integrar el título del cuerpo legal: “Otorga reajuste de remuneraciones a los trabajadores del sector público, concede aguinaldos que señala y concede otros beneficios que indica”. Los arts. 2 a 8 regulan el monto del “aguinaldo de Navidad” y los trabajadores que tienen derecho a recibirlo.

Aunque legalmente el aguinaldo sólo es obligatorio para los trabajadores del sector público, la prestación es también aplicable a los trabajadores de las empresas privadas, ya sea porque se encuentra establecida en los contratos o convenios colectivos o porque es una costumbre muy arraigada que ningún empleador se atreve a incumplir so pena de ganarse la antipatía de todos sus dependientes.

Pero ni la ley ni estos instrumentos colectivos suelen definir qué se entiende por aguinaldo. De allí que nos interesara de dónde proviene esta expresión y la misma costumbre de otorgar estas prestaciones, en dinero o en especie, en fechas próximas al día en que el mundo cristiano celebra el nacimiento del Niño Jesús en un pesebre de Belén.

La costumbre, al parecer, precedió a la expresión. La opinión más extendida es la que hace remontar la práctica de dar pequeños o simbólicos regalos al final de cada año a los romanos. Estos presentes se designaron con la palabra latina strena, que luego pasaría al francés (étrennes) y al italiano (strenna). Se perdería en cambio en el castellano coloquial: estrena pasaría, en el masculino: estreno, a significar la primera vez que se muestra algo. Los mismos romanos tenían distintas versiones para el origen de la costumbre; la más usual sostiene que habría sido el rey sabino Tito Tarcio, asociado a Rómulo, quien inició la práctica de ir al bosque sagrado, dedicado a la diosa Strenia, a recoger verbena y ofrecerla para obtener su protección en el año que se inicia.

Cualquiera que sea el origen lo importante es que la tradición sobrevivió al imperio romano y, aunque algunos padres de la Iglesia la reprobaron por tratarse de un rito en favor de dioses paganos, se fue adaptando a la europa medieval bajo la idea de que los regalos eran símbolos de los buenos deseos de año nuevo. Aquí aparece el origen de la expresión, que al parecer sería francés-normanda: recibe el nombre de “haguignettes” o también “aguignettes” lo que se daba a los niños que iban de puerta en puerta cantando en homenaje al primer día del año. La palabra sería una síntesis de la expresión: “Au gui l’An neuf” (muérdago para el año nuevo), que a su vez tiene raíces en tradiciones celtas, cuyos druidas en el solsticio del invierno europeo (21 de diciembre) cortaban muérdago con una hoz de oro y la ofrecían para pedir que el trigo germinara (o ghel an he).

Estos regalos para desear un buen futuro y la protección divina, por influencia de la Iglesia Católica fueron atribuyéndose a fiestas religiosas, como el bautismo, la Navidad o la Pascua. En España se usa la expresión de “pedir el aguinaldo” para designar la costumbre por la cual grupos de niños y jóvenes pasan por las casas cantando villancicos para felicitar la Navidad y recibir de la familia visitada, dulces, caramelos y otros alimentos típicos de la temporada. Por extensión, se designa con esa palabra todos los presentes o propinas que se dan con ocasión de las fiestas navideñas. Según el Diccionario etimológico de Corominas, la fórmula “aguinaldo” se encuentra en escritos del siglo XV. Algunos suponen que “aguinaldo” sería una metátesis de la palabra “aguilando”, la que a su vez sería una corrupción de la locución latina “hoc in anno”, que significa “en este año” y que hacía referencia al año nuevo. Esto coincide con las estrenas romanas y el “au gui l’an neuf” galo.

Seguramente de España la expresión habrá pasado a Chile, donde en épocas más recientes además de la Navidad también se la extendió a la celebración de la Independencia (aguinaldo de fiestas patrias). Como prestación regulada, ya sea por ley o por contrato colectivo, el aguinaldo es objeto de interpretaciones jurídicas. Son numerosos los dictámenes de la Contraloría General de la República que han debido aclarar problemas relativos al derecho a percibir el aguinaldo por funcionarios públicos. Para muestra un botón: el dictamen Nº 87.485, de 4 de noviembre de 2015, indica que los funcionarios de los sectores traspasados al ámbito municipal tienen derecho a los aguinaldos, a pesar de que se rijan por el Código del Trabajo. Por su parte, la Dirección del Trabajo se hace cargo de las dudas que suscitan los aguinaldos pactados en contratos colectivos. Así, el dictamen Nº 2387, de 12 de mayo de 2015, debe discernir si el aguinaldo anual debe considerarse para determinar la “última remuneración mensual” a la que se refiere el art. 172 del Código del Trabajo como base de cálculo de la indemnización por años de servicios.

Esperamos que esta breve reseña pueda ser considerado un buen “aguinaldo” de Navidad para los lectores de este blog, a los cuales también ofrezco este famoso villancico español que de broma sugiere qué hacer cuando los pedidos de aguinaldo sean demasiado onerosos:

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