Posted tagged ‘matrimonio religioso’

Boda en Jerusalén

27 abril, 2014

Muy comentada fue la noticia de que la animadora de televisión Tonka Tomicic se había casado el 16 de abril con Marco Antonio López Spagui, conocido con el seudónimo de Parived, en la ciudad de Jerusalén. Según las notas periodísticas, el matrimonio habría consistido primero en una “ceremonia civil” a la que asistieron como testigos Leonardo Farkas y Jorge Montero, embajador de Chile en Israel. Luego la unión habría recibido una bendición judía.

Lo que no se han preguntado los medios es si ese matrimonio tiene validez y efectos en Chile. Ya otras parejas de famosos han publicitado bodas que no son eficaces legalmente. El 2011 Estela Mora y Beto Cuevas celebraron un enlace matrimonial conforme a un rito mapuche-pehuenche oficiado por el estilista Francisco Llancaqueo, quien habría actuado en su calidad de chamán. El 2006 Pamela Díaz se casó con Manuel Neira en una ceremonia religiosa católica televisada en todos sus detalles, pero luego no se realizó el trámite de ratificar e inscribir el matrimonio en el Registro Civil, como lo exige el art. 20 de la Ley de Matrimonio Civil, ley 19.947, para que un matrimonio religioso tenga efectos ante la ley del Estado.

Para saber si el matrimonio de Tonka y Parived es legal en Chile hay que considerar lo que dispone el art. 80 de la Ley de Matrimonio Civil que regula la validez de un matrimonio celebrado en el extranjero, cualquiera sea la nacionalidad de los contrayentes, es decir, matrimonio entre extranjeros, entre chilenos o entre chileno y extranjero. El precepto, en su inciso primero, dice que “Los requisitos de forma y fondo del matrimonio serán los que establezca la ley del lugar de su celebración”, a lo que agrega “Así, el matrimonio celebrado en país extranjero, en conformidad con las leyes del mismo país, producirá en Chile los mismos efectos que si se hubiere celebrado en territorio chileno, siempre que se trate de la unión entre un hombre y una mujer”. Se aplica el principio locus regit actum (la ley del lugar rige el acto). Por lo tanto, en tanto se trate de una unión heterosexual y salvo algunas excepciones que ahora no interesan, la ley chilena se remite enteramente a lo que disponga la ley del país donde se celebró el matrimonio. Si se trata de un matrimonio válido según la ley del lugar donde se celebró, ese matrimonio es plenamente válido y eficaz en Chile. Tratándose de un matrimonio entre chileno o extranjero o entre dos chilenos dicho matrimonio debe inscribirse en el Registro de la Circunscripción de Santiago (art. 4 Nº 3 de la Ley de Registro Civil y art. 24 de la Ley Orgánica del Servicio de Registro Civil e Identificación, ley 19.477, de 1996). Esta inscripción, sin embargo, no es un requisito de validez del vínculo, sino una mera formalidad de publicidad.

Establecido lo anterior, debemos preguntarnos si la unión entre Tonka y Parived fue un matrimonio celebrado conforme a la ley vigente en Israel, y aquí comienzan las dudas. En efecto, Israel es un Estado que no contempla el matrimonio civil, sino solamente el matrimonio religioso. Las personas deben casarse según la comunidad religiosa a la que pertenecen: además de la ley religiosa judía (la halakha)se reconoce el matrimonio de otras ocho confesiones, entre las cuales están la católica, la cristiana protestante, la musulmana y la drusa.

Está claro que los contrayentes chilenos no celebraron el matrimonio religioso judío y que sólo recibieron una “bendición” de su unión que se habría realizado mediante una “ceremonia civil”. Con esta expresión parece aludirse a la institución creada por una ley aprobada en 2010 por el Parlamento de Israel (Knéset)y que permite a quienes hayan acreditado no pertenecer a ninguna religión reconocida contraer un “pacto de pareja” (en hebreo, Brit Zugiut). Esta especie de unión civil produce semejantes efectos al matrimonio, pero no es propiamente un matrimonio según el Derecho israelí (ver noticia en The Jerusalem Post).

Si fue este “pacto de pareja” el que celebraron Tomicic y López –lo que tampoco está muy claro– es difícil que puedan considerarse casados según la ley civil chilena. Sin duda, un mediático pero poco real (desde el punto de vista jurídico), matrimonio.

Anuncios

Matrimonio póstumo

29 agosto, 2010

“¿Martine Mallard, quieres tomar por esposo a Alain Duvignacq?”, preguntó el funcionario municipal francés, el pasado 10 de agosto de 2010. Pero luego del “sí quiero” de ella, no hizo la misma pregunta a Alain, porque en la ceremonia sólo estaba su foto. Había muerto de cáncer el 2007 a los 53 años. La enfermedad había interrumpido los preparativos de la boda, y en definitiva esta no había podido celebrarse por la rápida muerte de Alain. Con la autorización del Presidente de la República Sarkosy, se permitió que tuviera lugar este matrimonio post mortem, y Martine se convirtió en cónyuge y viuda al mismo tiempo (Ver la noticia en Le parisien). Sin duda es una institución curiosa, pero la prevé expresamente el art. 171 del Código Civil francés (Ver texto en Legifrance).

Más allá de la anécdota, la noticia de este matrimonio póstumo francés, nos permite considerar uno de los aspectos riesgosos que contiene el art. 20 de nuestra Ley de Matrimonio Civil que otorga efectos civiles al matrimonio celebrado según los ritos o formas de una iglesia o confesión religiosa. Los contrayentes pueden celebrar su matrimonio por la Iglesia y luego, en el plazo de 8 días, ratificar su consentimiento e inscribir su enlace en el Registro Civil. Este reconocimiento del matrimonio religioso es una fórmula respetuosa con las convicciones más profundas de las personas y con la libertad de conciencia reconocida en nuestra Constitución y en la Ley de cultos.

Lamentablemente, el temor a abusos y fraudes indujo a los legisladores a poner muchas trabas y limitaciones al reconocimiento. Entre ellos está el breve plazo para la inscripción y que no se permitiera expresamente que se comisionara a un apoderado para efectuar la gestión. Los intentos para interpretar la norma permitiendo el mandato no han sido aceptadas por el Registro Civil que exige la comparecencia personal de los dos cónyuges. Al entenderse así la norma, se permite que pueda suscitarse un problema similar al enfrentado por Martine Mallard pero sin que tenga la solución prevista en Francia; me explico: si una pareja, pretendiendo hacer uso de la norma de nuestra Ley, contrae previo matrimonio ante la Iglesia, pero por un accidente o enfermedad repentina uno de ellos fallece antes de efectuarse la gestión de inscripción ante el Registro Civil, el matrimonio, a pesar de haber sido plenamente celebrado en sede religiosa, no sería reconocido por la ley civil para ningún efecto. El sobreviviente no sería viudo ni podría heredar al fallecido. ¿En que queda entonces la finalidad de la ley de respetar la convicción de las personas de haberse casado al momento de prestar su consentimiento ante el ministro de su culto religioso?

Este peligro es remoto pero debería ser previsto. Resultaría conveniente aprovechar el proyecto de ley que se tramita en la Cámara de Diputados para introducir algunos perfeccionamientos a la Ley de Matrimonio Civil (Boletín 3536-18) e incluir una norma para disponer que la gestión administrativa de ratificación e inscripción del matrimonio religioso en el Registro Civil pueda ser requerida por un mandatario especialmente facultado para actuar por ellos, sin posibilidad de revocación y persistiendo incluso después de la muerte de los mandantes.

Así, si se suscita un caso como el de Martine Mallard en Francia, el mandatario podrá pedir la inscripción del matrimonio y se reconocerán sus efectos civiles a pesar de la muerte inesperada de uno de sus contrayentes